DESCANSA EN PAZ Y PERDON DIVINO PARA LUIS

DESCANSA EN PAZ Y PERDON DIVINO PARA LUIS.
Esos son los ignotos de los designios del Arcano, a veces extremadamente crueles e incomprensibles para el entendimiento humano, Hoy figuras en los diarios como el homicida de tu madre y autor de tu suicidio. La funesta noticia me ha impresionado y me ha causado profundo dolor. Te conocí en Iquitos- Me parecer ayer Luis, cuando en tu motocicleta rebosante de alegría y de juventud por la calle Calvo y Araujo de esa ciudad, hacen más de 20 años. Ostentabas el grado de Teniente de la Guardia Civil y te hospedabas en un cuartucho ubicado en la calle Calvo y Araujo. Como buen arequipeño, eras Cortez, respetuoso, sencillo con todos los que te conocíamos. Tu bajo sueldo, no lo permitía para más. Una cocinita donde preparabas tus alimentos, ollitas renegridas. La fotografía de tu madre que era tu adoración y la virgencita de Chapi, en tu cabecera. Te apodavamos “El Diablo”, por el color y tu pelo castaño. Fuiste sensato y respetuoso con las damas loretanas, apreciado por tu caballerosidad y respeto, no tenias mayores problemas, solo la molestia del loro parlanchín de tu vecina de cuarto.
Años más tarde, nos volvimos a encontrar en Arequipa, ya ostentabas el grado de comandante, trabajabas en tránsito. Tu alegre cracter no había variado en lo absoluto, siempre afable, Cortez respetuoso y servicial . Te ganabas el aprecio desinterasado de todos los que te conocimos. Hoy no puedo disimular el empañamiento gris de mis ojos, unas lágrimas de dolor puro de amistad, por el destino aciago de un amigo, que lo hubiese dado por sus amigos. Ignoro las razones por las que te pasaron al retiro con la modalidad de la Invitación, truncando tu carrera con el grado de comandante, son los designios del Comando, incuestionables y esto tal vez, te sacó del quicio y te causo un dolor irreparable, no pudiste conformarte, porque tu merecerías llegar más allá por tus condiciones de buen oficial, buen Jefe y mejor amigo.
¿Qué Sucedió Luis, en esos instantes de terribles de fatalidad, que a veces lo deciden todo? De seguro que la maldita prensa, hará un escándalo y sensacionalismo terrible e interesado. Harán escarnio de su desenlace fatal, porque esa en nuestra sociedad, cruel, inhumana, vengativa especialmente con la Policía, a la que sólo le sacamos defectos, mas no sus virtudes y su entrega a la sociedad a veces en los lugares más inhóspitos del Perú profundo, en donde el aislamiento trastornan la personalidad humana. La muerte es buena cuando llega como culminación natural de la vida, como fruto de azares que no están en nuestras manos o como desenlace de enfermedad inevitable. El dolor devasta, pero construye; la oquedad desespera, mas no envenena el alma, y el hueco hospitalario en la tierra se vuelve raíz de la existencia para quienes permanecen en la superficie por un tiempo más. . Pero la muerte es mala cuando ocurre como mandato de un tercero, como ejecución de venganza, acto de lucro, impartición de justicia, razón de estado, cálculo de intereses. La muerte que sobreviene por la maldad del otro deja sembrados odios inextirpables por los siglos de los siglos, rencores en clamor o en solitario, más ganas de matar. Perú tu muerte Luis, no puedo ubicarla, no puedo entenderla ni justificarla, quedará como un entrañable incógnita de la vida, solo me resta pedirles comprensión aquellos malditos periodistas que eviten el escándalo, el escarnio, de estos misteriosos casos, que humanamente no podemos comprenderlos. Nadie llega con rencores al otro mundo. La nada es indiferente, pero no discrimina. Ningún difunto ve con recelo al vecino, ni con envidia al prójimo, ni con afán de venganza a nadie. En el camposanto no existen clases sociales ni distingos morales ni jerarquías ni escalafones ni grados ni fronteras ni inocencias o culpabilidades: la costra de la Tierra es amorosa con todos sus hijos fallecidos y trata por igual al faraón y al albañil de la pirámide. Las lápidas y los monumentos son marcas para este lado, pero no se divisan desde el otro, en donde nada se divisa. La abominación constante más allá de la muerte es una ilusión estúpida. No hay nombre anidado en el recuerdo que no merezca el saludo universal que los vivos pronuncian en este día a los difuntos. No ha de negársele un pétalo de cempasúchil, una pizca de sal o un pan rosado a ninguno de los que no vendrán y que, sin embargo, permanecen entre nosotros.
Materia misericordiosa, Virgen de la Buena Muerte, agua subterránea: purifiquen la fosa, el tambo, la cajuela, el paredón, el cadalso, la crujía, el pedazo de asfalto, de la tumba de Luis Delgado. Devuélvanle en su tránsito a la tierra la inocencia y la desnudez del nacimiento. No permitan que siga la floración de cuerpos inertes en esos sembradíos.
Muertos buenos y muertos malos, muertas madres y muertos padres, hijas e hijos muertos, muertos narcos y muertos soldados, muertos corruptos y muertos probos, muertos inocentes y muertos culpables, muertos funcionarios y muer-tos hampones, muertos magnates y muertos de hambre: ya pasó todo y en la nada de ustedes no hay asideros para el rencor. Sientan afecto. Sean bienvenidos. Descansa en Paz Luis.

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