PENA DE MUEETE Y LAS RELIGIONES

LA PENA DE MUERTE Y LAS RELIGIONES.

La pena de muerte es la sanción más grave y antigua de la historia. Seguramente por ello, este tema, es materia en la actualidad, de un profundo debate o discusión. Este carácter de conflictivo, es debido, también, a que dicha sanción, conlleva un modo de ver la sociedad y, en particular al individuo, en especial el sujeto delincuente. Así, en el debate, se ven implicadas muchas disciplinas, etiquetadas bajo el nombre de Ciencias sociales, que van des de la sociología a la criminología, pasando por la política, la filosofía y el derecho entre otras. También es evidente, que la religión, a pesar de no ser una de estas disciplinas, también se ve implicada, puesto que la religión rechazo la pena capital hasta el siglo XI. Es en el siglo XVIII cuando la humanidad empieza a plantearse si dicha pena cumple una utilidad dentro de la sociedad. La pena de muerte empieza a imponerse con mayor frecuencia y de forma más cruel y despiadada, llegando incluso a aplicarse en algunos lugares de Alemania, con el único fin de que no prescribiera.
A mediados del siglo XVIII se inicia una controversia sobre la pena capital que perdurará hasta la actualidad. Abolicionistas y anti abolicionistas podemos encontrar tanto entre positivistas, entre partidarios de una dirección intermedia y entre técnico-jurídicos. Bien da una visión del mundo y de las personas.
En los primeros momentos del cristianismo, el poder se originó con la vigorosa personalidad del Salvador. Casi inmediatamente surgió una organización, los Apóstoles, y con el tiempo la Iglesia, como organización se convirtió en la más influyente y duradera de todo el mundo”. Es por ello, que creemos importante, dedicar un apartado a las consideraciones dogmáticas religiosas.
Las posturas frente a la pena de muerte han ido variando a lo largo del tiempo. Si bien es cierto, como veremos en el último bloque, que la pena de muerte ha encontrado justificación en palabras del Antiguo Testamento, en la actualidad, la postura no es tan clara. Sin duda alguna, la Iglesia ha sido partidaria durante muchos siglos de la sanción capital. Sólo baste recordar la Inquisición, en la que fue impuesta por la propia Iglesia: “Cuando el escándalo está en el pensamiento, esto es , en la cabeza, , no hay otro remedio para el escándalo que la muerte ; tremenda necesidad, pero necesidad”. Estas son las palabras que pone Papini en boca de Torquemada. Es bastante significativa la expresión de la necesidad, que anteriormente, comentábamos como uno de los requisitos de la pena.
En nuestros tiempos, sin embargo, a pesar de que la Iglesia siga teniendo una importancia elevada en la vida de las personas, la secularización, que se ha ido produciendo durante el s.XX, ha conllevado que las personas vivan ya una religión más privada. Y por lo tanto, una relación directa con Dios. Ello conlleva, que el juicio ético-moral, no lo pueden hacer (como en la Inquisición) las instituciones de la Iglesia, sino que es el mismo Dios el que lo debe hacer.
En la actualidad, la posición de la Iglesia, , no es del todo clara, mas parece inclinarse por una negativa rotunda a su aplicación, bajo el principio de que si Dios creo la vida, sólo el puede quitarla, concepto que lo considero sesgado y no muy ajustado a la realidad. Se si bien es cierto, que muchas veces, en su historia, ha intercedido para salvar la vida a los reos. Sin embargo, hay que apuntar, que hay una serie de valores cristianos que justifican la abolición (perdón, amor, etc…).
EL MARCO INTERNACIONAL: Organizaciones internacionales.
La organización internacional universal: las NNUU. Potencialmente Creemos importante hablar de dicha organización , por su carácter universal, significa que está potencialmente abierta a todos los Estados del mundo. Y en segundo lugar, porque para ser un actor reconocido en el sistema internacional, hace falta, ser miembro de NNUU, de hacer un balance en el ámbito global.. Esta organización, surge tras la Segunda Guerra Mundial, con unos propósitos bien definidos, evitar otra vez las catástrofes ocurridas durante el s.; las atrocidades incurridas el conflicto mundial, atrocidades totalmente incompatibles con un ente pensante, hecho a la imagen i semejanza del Divino Creador en definitiva, MEJOR DICHO, HUMANIZAR LA GUERRA, conseguir un mundo en paz, bajo una vía democrática y de respeto a los derechos de los individuos. Esta organización pretendía sustituir, y mejorar, la antigua Sociedad de Naciones, que había fracasado en sus objetivos – da fe de ello la consecución de una Guerra Mundial. Los objetivos de NNUU son generales, es una organización multifuncional, y por lo tanto, se supone que tiene la capacidad para abordar todos los temas que consideren necesarios. Así, en su carta fundacional, se habla no sólo del mantenimiento de la paz y la seguridad, sino también de la cooperación en todos los terrenos (económico, social, humanitario, etc…). Por tanto, se hace evidente que NNUU no podía dejar a un lado la cuestión de la pena de muerte. De hecho, este tema ya empezó a suscitar interés en nuestro entorno cultural tras el proceso de Núremberg, cuando se juzgaron los máximos dirigentes que quedaban de la ex-Alemania nazi. Una pregunta quedó flotando en el aire: ¿era legítimo que cuatro potencias, las vencedoras del conflicto, tuvieran la capacidad, tanto jurídica como moral de actuar de jueces, y, más sobretodo, cuando la condena final de los inculpados fue la de la pena capital? Esta cuestión planteó muchas dudas en ciertos ámbitos progresistas y en la sociedad en general. Esta fue, quizás, la primera vez que en el s. aparecían serias dudas entorno a la pena capital.
“el objetivo principal es restringir progresivamente el número de delitos en los que se incurre en dicha pena, sin perder de vista la conveniencia de abolir esta pena en todos los países. Las resoluciones tomadas hasta ahora, sin embargo, no tienen ningún carácter vinculante, y sólo siguen la línea marcada en su propia carta fundacional, que dice: “nosaltres els pobles de les nacions unides, decidits a (…) refermar la fe en els drets fonamentals de l’home, en la dignitat i en el valor de la persona humana (…) hem decidit asociar els nostres esforços per a realitzar aquests designis”. En definitiva, al no ser vinculantes, son sólo recomendaciones a los Estados, recomendaciones, acompañadas, esos si, de una serie de garantías para aquellos que sean condenados a la pena de muerte. Estas garantías son tales como la edad mínima (18 años) para que la pena pueda ser aplicada, la aplicación del Principio de Legalidad, es decir, que la pena de muerte esté recogida en la ley, para ese delito en concreto, que deben ser personas sanas, que no sufran ningún tipo de trastorno mental, que no haya otra manera de explicar los hechos, es decir, que no haya posibilidad de que sea inocente, y el derecho a obtener el perdón. He dejado, en último lugar, la mención de una de estas garantías: la pena de muerte debe quedar reservada para los delitos más graves. Esta última, es la que quizás conlleva mayor polémica, puesto que quién es el que debe decidir cuáles son los crímenes más graves. En nuestro entorno cultural, está claro que por delitos más graves podemos entender el atentar contra la vida de las personas. Sin embargo, en otras sociedades, ello no es tan claro. Así, en los países en que el fundamentalismo islámico está muy arraigado, e incluso presente en el propio gobierno del país, la pena de muerte es aplicada de una manera totalmente discriminatoria, especialmente, por razón de sexo. Así por ejemplo, determinadas acciones cometidas por mujeres son causa de imponer una pena capital, mientras que esos mismos hechos por parte de un hombre, quedan impunes. Quizás estas garantías sean demasiado generales, en el sentido en que cada sociedad las entiende según sus patrones culturales, aunque tampoco es posible imponer nuestros propios valores. Más adelante, veremos otros problemas que conllevan que las recomendaciones que da NNUU, no sean seguidas por todos los países miembros.
Pero: que nos refleja la situación histórica de la humanidad actual. Los Países especialmente los mas poderosos, han perfeccionado su armamento, los métodos de tortura y espionaje y las atrocidades cometidas en las guerras de Corea, Irak, Egipto, Libia, la reventación de las dos bombas nucleares en el Japón etc.etc. han superado a las atrocidades cometidas por los Nazis. En la segunda guerra Mundial.
Lo que si es una realidad innegable, según el mapa delincuencial del Mudo, es que la delincuencia viene increcendo, en aquellos países es los que no se aplica la pena de muerte, caso México, Colombia, Perú.
Y es que la terquedad de las religiones, casi en su totalidad, es abolicionista, con el argumento de que mas que todo es venganza; El movimiento abolicionista de Siria debe enfrentarse con un apoyo a la pena de muerte de autoridades religiosas aun mayor que el del propio Estado, según Amar Qurabi, presidente de la Organización Nacional de Derechos Humanos.
Las organizaciones de derechos humanos han logrado avances y obtenido, incluso, el indulto de condenados, remarcó Qurabi. 

El activista detalló su plan para que Siria recorra paso a paso el camino hacia la abolición del máximo castigo. 
La mayoría de cristianos saben muy poco sobre las otras religiones. Tal es así, que muchos no saben que judíos, cristianos y musulmanes adoran al mismo Dios. Pero, ¿porqué ocurre ésto?. Porque las religiones funcionan como los partidos políticos y lo que más les interesa, es el control de sus creyentes y no el culto a Dios. Una verdadera educación religiosa, en personas adultas, traería quizás, sorprendentes resultados muy diferentes a los que existen actualmente. Los niños son adoctrinados desde que aprenden a leer y les inculcan dogmas que hasta para un adulto son complicadas.
Ahora el mundo se debate en una encrucijada atroz, de enfrentar una delincuencia imparable, estimulada como maldición satánica, por un incontenible tráfico de drogas, especialmente la cocaína, que da la impresión que los organismos gubernamentales para perseguir la delincuencia resulta insuficiente en su accionar.
La relación entre algunas religiones y la masonería ha sido conflictiva. La masonería se define a sí misma como adogmática, dejando libertad a sus miembros de profesar la religión que cada uno decida o no profesar ninguna. Su posición favorable a la libertad de conciencia y su posición contraria al clericalismo político, le ha supuesto a lo largo de su historia, la crítica por parte de distintas confesiones religiosas, especialmente el catolicismo y el islam. La relación con las diferentes expresiones protestantes ha sido, sin embargo, menos espinosa.
Los estados confesionales tanto católicos como musulmanes han reprimido la masonería de diferentes formas: desde el simple acoso, pasando por penas de prisión para los masones, llegando a la pena de muerte por el simple hecho de ser masón. (Por la represión antimasónica de la parte de gobiernos teocráticos actuales.
Las acusaciones que, desde el ámbito de estas Iglesias, se dirigen a la Masonería suelen ser de ateísmo, de relativismo moral y filosófico, de promover una religión (por ejemplo el judaísmo) y hasta de adoración del Diablo.
Mas parece que en la humanidad subconscientemente, quiere llegar al Armagedón Bíblico, que cada que coja su cruz y suba su calvario, pero mientras tanto, no podemos ser testigos pasivos y cómplices de una actividad delincuencial que cada día es m feroz y amenaza al sistema.

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