TERCERA GUERRA MUNDIAL SIN OBGETIVOS

LA TERCERA GUERRA MUNDIAL SIN FIN NI OBGETIVOS.
Definiciones y concepto
Joseph de Maistre (1821) , tal vez un desequilibrado dijo: en sus Soirees de Saint Petesburg: “La guerra es divina en la gloria misteriosa que le rodea y en el atractivo no menos explicable que nos lleva hacia ella. La guerra es divina por la manera como se produce independientemente de la voluntad de los que luchan. La guerra es divina en sus resultados que escapan absolutamente a la razón.”5
.
Hay varias formas de categorizar la guerra. Una de ellas es la distinción entre guerra convencional y no convencional, donde convencional se refiere a fuerzas armadas bien identificadas luchando entre sí de forma relativamente abierta y directa, sin armas de destrucción masiva. La guerra no convencional se refiere a otros tipos de guerra, que incluyen las incursiones, la guerra de guerrillas, la insurgencia, y el terrorismo. Alternativamente puede incluir la guerra nuclear, la guerra química o la guerra biológica.
Todas estas categorías usualmente se integran dentro de otras dos de mayor orden: guerra de alta o baja intensidad. Se llama guerra de alta intensidad a aquella entre dos superpotencias o grandes naciones luchando por intereses políticos y/o económicos. La guerra de baja intensidad se refiere a la insurgencia respecto a un ejército dominante, la guerra de guerrillas, y tipos especiales de tropas que luchan contra una revolución.
La guerra convencional ó no convencional, como quiera que la han denominado los políticos, según su conveniencia, sus indicios están en la prehistoria; en donde el Jefe del Clan, elegido el mas fuete y poderoso físicamente, con nociones de ética casi nulas, en donde el objetivo fundamental era la caza de animales para su subsistencia
En gran medida, la historia del siglo XVIII europeo fue la historia de la rivalidad entre Francia e Inglaterra por la hegemonía, no sólo en el continente, sino en el mundo. Tras el periodo de predominio francés con Luis XIV, la confrontación entre ambas potencias se manifestó en los campos de batalla, en los mares y también en la oposición de sus sistemas políticos: el absolutismo frente al parlamentarismo
Historia
Desde el neolítico, la península griega está culturalmente ligada a las islas del Egeo y las costas occidentales de Asia Menor. Sus numerosos puertos naturales a lo largo de las costas y la gran cantidad de islas cercanas han contribuido al desarrollo de una civilización marítima homogénea. Pero su homogeneidad cultural no implicaba la política.
Los sistemas montañosos y los profundos valles dividieron la península en pequeñas unidades políticas y económicas, ligeramente mayores en extensión que una ciudad y su territorio circundante. Para una información más detallada sobre estas ciudades-estado, Atenas; Corinto; Esparta; Tebas.
Prehistoria
Grecia antigua
Los griegos daban el nombre de pelasgos a los primeros habitantes de su país. Estos labraban la tierra y se les atribuyo la fundación de las más antiguas poblaciones.
A fines del siglo XV se produce una civilización de pueblos más civilizados que hablan un dialecto indoeuropeo, es decir emparentado con los idiomas que hoy se hablan en Europa. Las inscripciones egipcias y los poemas homéricos llaman a estos pueblos aqueos y son antecesores de los Helenos.
En el último periodo de la edad del bronce en Grecia (1500-1200 a. C.C.), el continente fue absorbiendo paulatinamente la civilización cretense. Hacia el 1400 a. C.C., los aqueos conquistaron y controlaron las islas y poco después también dominaron el continente, en especial la región de Micenas. Debido a las exhaustivas investigaciones de sus ruinas, la ciudad da su nombre a los antecesores aqueos, aunque también destacaron en importancia otras ciudades-estado. La guerra de Troya, descrita por Homero en la Ilíada, comenzó alrededor del 1200 a. C.C. y probablemente fue uno de los conflictos bélicos que tuvieron lugar entre los siglos XIII y XII a. C.C. cuando la civilización micénica estaba en su apogeo. Puede que tuviera relación con la última y más importante invasión del norte, que ocurrió en aquel tiempo e introdujo la edad del hierro en Grecia.
La guerra de Troya fue generada por los pueblos de Asia quienes cometieron actos de piratería, entonces los griegos formaron una coalición para tomar venganza.
Antecedentes de la guerra de Troya
París hijo de Príamo rey de Troya robo Elena mujer de Menelao rey de Esparta y hermano de Agamenón rey de Micenas. Agamenón, para vengar el ultraje hecho a su hermano convoca a los príncipes griegos y fue elegido jefe de una flota confederada, que destruyo a Troya al cabo de diez años de sitio.
Después llegaron otros pueblos del norte que más tarde se llamaron los Helenos y conquistaron Grecia, luego se dividieron en otros cuatro grupos que son: Aqueos, Eolios, Dorios y Jonios. Con la invasión de los helenos termina la prehistoria griega y comienza su verdadera historia de este hecho el pueblo griego es denominado helénico.
Los dorios abandonaron las montañas del Epiro y descendieron al Peloponeso y a Creta, utilizando armas de hierro para conquistar y expulsar a los anteriores habitantes de estas regiones. Los dorios derrocaron a los monarcas aqueos y se asentaron sobre todo en las regiones meridionales y orientales de la península. Esparta y Corinto se transformaron en las principales ciudades dóricas. Muchos aqueos buscaron refugio al norte del Peloponeso, zona que más tarde se llamó Aquea. Otros resistieron duramente a los dorios, y tras ser sometidos, fueron reducidos a servidumbre y denominados ‘ilotas’. Los que lograron huir se refugiaron en el Peloponeso, se reunieron con sus parientes en Ática y en la isla de Eubea, pero después emigraron al igual que los eolios a las costas de Asia Menor.
En los siglos posteriores al 1200 a. C.C. la progresiva colonización de las costas de Asia Menor, primero por los refugiados procedentes de zonas ocupadas por los dorios y más tarde por los mismos dorios, convirtió la región en parte política y cultural de Grecia. Por cada una de las tres divisiones étnicas griegas se creó una gran confederación. La parte norte de la costa de Asia Menor y la isla de Lesbos formaban la Confederación Eólica. La Confederación Jónica ocupaba el distrito medio, llamado Jonia, y las islas de Quíos y Samos. Al sur de las islas de Rodas y Cos se estableció una Confederación Dórica. Varios siglos después (750-550 a. C.), el rápido aumento de la población, la escasez de alimentos, el florecimiento de la artesanía y el comercio y otros factores conllevaron una nueva oleada colonizadora. Se fundaron colonias en lugares tan lejanos como la costa oriental del mar Negro y Massilia (actual Marsella, Francia), y tuvieron lugar asentimientos en Sicilia y la parte meridional de la península Itálica. Esta última tenía tal densidad de población griega que se la conocía como la Magna Grecia.
A lo largo de al formación de Grecia se distinguen una Continental y otra Marítima.
Grecia Continental
También denominada Hélade, comprendía la parte inferior de la península de los Balcanes región caracterizada por ser la más montañosa de las tres penínsulas mediterráneas de Europa esta se unía con la península del Peloponeso (hoy Morea) por el istmo de Corinto. El territorio griego se hallaba entre los mares Egeo y Jonico, hacia el norte no se conocía una frontera natural pero según Estrabon (geógrafo griego), esta podía marcarse con una línea que iba desde el golfo de Arta hasta el golfo de Salónica.
El territorio de Grecia se caracterizo por presentar un conglomerado de montañas de rocas calcáreas y frecuentemente desnudas, las cuales se hallan separadas por valles estrechos y profundos o por llanuras, verdaderas cuencas de antiguos lagos donde abundan los olivares; entre tales llanuras podemos nombrar las de Tesalia, Tebas, Atenas, Argos y la Esparta.
Entre las montañas más celebres podemos nombrar el Pindo, el Olimpo, el Osa, el Pelión, el Parnasó, el Helicón, el Himeto y el Pentélico.
En Peloponeso se alza la alta planicie de Arcadio terminada hacia el sur por la poderosa cadena del Taigeto.
Grecia marítima
Grecia tenia una posición marítima privilegiada pues presentaba posibilidades de comunicación marítima a lo largo de todo el territorio gracias a sus golfos, entre los cuales los más relevantes son de Corinto y de Egina, que apenas estaban separados por una lengua de tierra de 5 Km. Grecia poseía mas de 2000 Km de costa, de manera que no existía cantón o república que no tuviese bahías y promontorios bañados por el mediterráneo.
Grecia estaba envuelta por las islas algunas tan próximas del continente que parecen su prolongación, lo cual sucede con la Eubea, y las Cícladas esparcidas por el mar Egeo lasque señalaban el paso entre Europa y la Costa de Asia, donde otros griegos poblaban las grandes islas de Lesbos, Quío, Samos, y Rodas.
El mar formo marinos y comerciantes poniendo a los griegos en contacto con todos los pueblos de oriente de quienes tomo los primeros elementos de civilización. El mar fue el que les dio riquezas e hizo que estados de muy corta extensión, reducidos casi a una ciudad, fueran el centro de verdaderos imperios mediterráneos.
La época arcaica
Hacia el año 1100 a. C.C. penetraron en el territorio Griego los Dorio llegando a constituir la cultura centromiceníca. . es en esta época cuando empieza la llamada “edad media griega” y fue una larga etapa de formación que se prolongo hasta el siglo VIII.
Uno de los procesos más importantes que se dieron fue el de la formación de los estados griegos, surgidos de la fusión entre la población indígena y los invasores.
Abarcaban pequeñas comarcas con una ciudad como centro, la Polis. En general, todos ellos pasaron por etapas parecidas en cuanto a la evolución de su forma de gobierno. Al comienzo de esta época eran monarquías, a las que sucedió un gobierno aristocrático que en buen parte de ellos derivo hacia la democracia.
La expansión comercial, el crecimiento demográfico y el endeudamiento del campesinado, entre otros motivos, obligaron a los griegos a abandonar sus lugares de origen, se instalaron tanto en Oriente como en Occidente y fundaron colonias; hubo dos clases de colonias: las plazas comerciales y las agrarias, mantenían fuertes lazos culturales con la metrópoli, pero disfrutaban de una total independencia político administrativa.
Periodo helénico
Una vez finalizadas las grandes migraciones al Egeo, los griegos desarrollaron una orgullosa conciencia racial. Se llamaban a sí mismos ‘helenos’, nombre derivado, según Homero, de una pequeña tribu del sur de Tesalia. El término griegos, empleado por posteriores pueblos extranjeros, provenía nominalmente de Grecia, nombre en latín de una pequeña tribu helénica del Epiro con la que los romanos tuvieron contactos. Al margen de la mitología, que era la base de una compleja religión, los helenos desarrollaron una genealogía que remontaba sus orígenes a héroes con carácter semidivino.
A pesar de que los pequeños estados helénicos mantenían su autonomía, seguían un desarrollo similar en su evolución política. En el periodo pre-helénico los jefes de las tribus invasoras se proclamaron monarcas de los territorios conquistados. Entre el 800 y el 650 a. C.C. estas monarquías se fueron sustituyendo por oligarquías de aristócratas, ya que las familias nobles compraban las tierras y éstas eran la base de todo su poder y riqueza. Cerca del año 650 a. C.C., muchas de estas oligarquías helénicas fueron sustituidas por plebeyos enriquecidos o aristócratas desafectos, llamados tiranos. La aparición de las tiranías se debió sobre todo a un factor económico. El descontento popular surgido frente a las aristocracias se había convertido en un importante factor político a causa del aumento de la esclavitud de los campesinos sin tierras; la colonización y comercio en los siglos VIII y VII a. C.C. aceleró el desarrollo de una próspera clase de comerciantes, que supieron aprovecharse del gran descontento para reclamar el reparto del poder con los aristócratas de las ciudades-estado.
Estructura Económica
Se constata una clara especialización del trabajo que favorece la acumulación de excedentes y el intercambio. La base económica era la agricultura siendo la propiedad de la tierra la base del poder. Cultivaban la trilogía mediterránea (cereales, olivo, vid). Con arados y utensilios similares a los actuales. Poseían huertas y plantas industriales (lino, esparto).
La agricultura se completaba con la ganadería: ovejas, cabras, cerdos, bueyes, de los que obtenían carne, leche, lana, fuerza de trabajo. A destacar los caballos símbolo de prestigio para la aristocracia y de cara a la guerra. Las actividades depredatorias (caza, recolección, pesca) continuaron. La arqueología y restos cerámicas dan también importancia a la pesca. Conocían la metalurgia y las minas proporcionaron las materias primas con las que comercian con los colonizadores. Eran excelentes orfebres y fabricantes de armas, entre los que destaca la Farcata (espada corta).
La cerámica era muy importante para el transporte y el almacenamiento siendo decorado con motivos geométricos o figuras.
Los griegos para mejorar su comercio marítimo mejoraron extraordinariamente los antiguos y lentos barcos que iban a través del Egeo fondeando en cada isla, se construyeron mejores puertos, se los protegió con diques, se construyo el Diolcos, cuyos restos todavía existen, este permitía cruzar el istmo de Corinto, rodando los barcos sobre cilindros de manera, etc. En el siglo octavo los puertos griegos están en todo el mediterráneo. Allí acuden los colonos a comprar y vender. Compran lo que después revenderán a los bárbaros de alrededor y venden lo que les han comprado así se completo la obra de la moneda.
Acuñación de moneda
Del latín moneta, apodo de la diosa Juno, cuyo templo en Roma se utilizaba para acuñar monedas.
La idea de moneda pertenecía a los babilonios y a los hititas, pero éstos no dividían el metal en secciones de valor determinado ni pensaron en controlar el valor intrínseco del metal.
Los griegos son los primeros que reemplazan las marcas groseras que certifican el valor con sellos de valor artístico. Como vimos, la moneda facilito los cambios y los prestamos. Convertida pronto en otra mercancía, sufre todas las alternativas de una mercancía. Termina por ser la mercancía por excelencia: ya la posesión de la tierra no es el signo de la riqueza lo es la posesión de metal amonedado.
Entonces los nobles abandonan el campo para especular, como vimos, con la moneda, para formar capitales que realizan empresas antes imposibles: crear talleres explotar minas, equipa flotas. El campo
Abandonado por el capital es abandonado por sus victimas, obligadas a serlo ahora en la ciudad.
Las ciudades crecen en especial las que tienen las condiciones que exige la nueva economía: posibilidades industriales y comerciales. Por esto progresan los puertos. Ya las ciudades son mucho más que los caseríos mas o menos pobres. Los nobles que gobiernan ahora las ciudades quieren tener seguridad y vivir con gusto: construyen monumentos y murallas de defensa. Pero las calles se llenan de una multitud de desheredados, obreros o que esperan serlo, que miran con creciente rencor lo que para ellos es injusta diferencia.
Entre tanto en los campos aparece una nueva clase la de los labradores enriquecidos. Estos aplicaran casi toda la tecnica de los que tenían tierras heredadas: compraran otras y buscaran todos los modos acrecer su capital.
La Casa de la Moneda es el lugar donde se diseñan, graban y fabrican las monedas, que son medios de pago de curso legal, es decir, dinero. Antes de la aparición de las monedas, el comercio se llevaba a cabo mediante el intercambio de bienes (trueque) o utilizando lingotes de oro y plata. Este sistema resultaba poco práctico porque era necesario pesar y evaluar la calidad del metal, en cada intercambio se establecía el valor de los lingotes, por lo que se dificultaba el crecimiento del comercio y la industria. La invención del sistema de acuñación de monedas, cuyo valor era siempre el mismo, resolvió los inconvenientes anteriores.
Historia de la acuñación
Se cree que las primeras monedas acuñadas con carácter oficial aparecieron durante el siglo VI a. C.C. en la zona de Lidia (en Asia Menor) y en China. A partir de entonces empezaron a surgir monedas en Grecia y en otras ciudades-estado. Sin embargo, con el Imperio romano se empezó a acuñar una única moneda, homogeneizando los tamaños, pesos y valores de todas las monedas existentes, y prohibiendo la acuñación de monedas por parte de individuos particulares, pues era monopolio del Estado. China conservó su sistema de acuñación homogénea centralizada durante su época imperial, pero con la desintegración del imperio empezaron a surgir distintas monedas en los diferentes principados.
Los genos
Más parecidos a la familia son verdaderos clanes. Dentro de ellos, en efecto, el padre tenia autoridad absoluta puesto que era el interprete de los dioses; la propiedad, por otra parte, era colectiva. La unidad del clan conducía a curiosas consecuencias: la ofensa hecha a un individuo se consideraba hecha al clan.
Varios clanes se reunían fratrias y estas en tribus, pero los genos mantenían su autonomía dentro de esas confederaciones.
Las ciudades-estado
Poco a poco comienzan sin embargo a agruparse las chozas de los genos; los caseríos aumentan, pero, sobre ser poco importantes no están suficientemente adheridos al suelo.
Grecia estaba formada por una serie de ciudades estado independientes, gobernadas por oligarquías aristocráticas, el aislamiento geográfico impuesto por el territorio que ocupaban y la necesidad de agruparse para defenderse de las invasiones explicaba la formación por los griegos de estas ciudades estado. Aunque eran independientes, a menudo se unían en una liga dentro de la cual la más importante acababa por imponerse. Las dos polis más importantes fueron Atenas y Esparta. Esparta cuido por encima de todo su poderío militar descuidando el arte y las actividades económicas, redujeron a los vencidos a la esclavitud (ilotas) la población se componía de Dorios, Periecos e Ilotas; los primeros conservaron supremacía mediante las armas.
Esparta contó con dos reyes de poder ilimitado y veintiocho ancianos guiados por cinco Eforos, que formaban el senado, el cual monopolizaba todo el poder volviéndose verdaderos amos del estado.
La guerra era el único móvil de la educación, Esparta quiso imponer su fuerza desde un principio, Mesenia le resistió heroicamente, pero fue vencida, después organizó una liga en Peloponeso, de la cual fue jefe.
Los ciudadanos espartanos gozaban de enormes privilegios sobre los indígenas sometidos (iliotas y periecos). Estaban gobernados por reyes de familias diferentes, que se transmitían el cargo por herencia, la monarquía se mantuvo en Esparta hasta la total decadencia de la polis.
Atenas la capital del Atica careciendo de militarismo se convirtió en el motor del mundo Griego. Desarrolló el modelo más perfeccionado democracia limitada y puso las bases de la sociedad Occidental. Sus habitantes proclamaron la independencia, la libertad y la igualdad.
El gobierno comprendió: los Arcontes, el Areopago y el consejo de los cuatrocientos, dividió el pueblo en cuatro clases según su fortuna. Las leyes de Solón suavizaron las costumbres i aseguraron la libertad
En los primeros siglos del primer milenio, Atenas tuvo un papel secundario con una economía basada en la agricultura y el pastoreo. A partir del siglo VI el desarrollo del comercio hizo posible su futura importancia. Cuando Atenas inicio su decadencia, Esparta no pudo sustituirla.
Junto a estas dos grandes ciudades destacaron también Samos, Mileto, Delos, Argos Epiduro, Corinto, Egina, Calcis, Eritrea y Tebas.
El gobierno de los mejores
Los reyes perdieron el poder a favor de la aristocracia que eran los más capacitados para dirigir, poseían tierras y podían adquirir las armas imprescindibles para defender la ciudad, los que ostentaban el poder se llamaban Arcontes, al principio el cargo era vitalicio, hasta que en el siglo VIII a. C.C. su gobierno se limitó a una década. Antiguos Arcontes de conducta irreprochable formaban el Areópago, un tribunal que juzgaba causas civiles y militares; las otras dos instituciones eran la Bulé, de carácter legislativo formada por 400 ciudadanos elegidos anual mente, y la ecclesia constituida por todos los ciudadanos y que votaba las leyes presentadas por la Bulé.
A finales del siglo sexto se promulgó la primera legislación de la ciudad de Atenas, el código de Dracón. Solón realizó una serie de reformas que podían considerarse como un intento de organizar una democracia, suprimió la esclavitud por deudas y terminó la lucha entre los grandes propietarios y la burguesía. Estas reformas no fueron duraderas.
Atenas, al igual que otras muchas ciudades griegas, vivió bajo el gobierno de un tirano que por el empuje de las clases populares facilitó su ascensión al gobierno; paradójicamente estos abrieron el paso hacia la democracia, el tirano más importante fue Pisístrato (560-527 a. C.C.) quien hizo posible el poderío posterior de esta polis
Democracia ateniense
La reforma de Clistenes (510) fue un paso decisivo para la democratización, distribuyó los demos del Atica en diez tribus eliminando la división anterior entre el campo, la costa y la montaña; creo el consejo de los 500 que proponían las leyes y era la suprema autoridad administrativa, la democracia griega llego a su máxima expresión con Pericles (443-430)
Pero la democracia griega era restringida de los 400000 habitantes que tenia Atenas en el siglo V a. C.C. solo la décima parte gozaba de los derechos civiles y políticos, los organismos de la democracia Ateniense era la ecclesia y el Bulé, Pericles logro que las decisiones políticas y las concesiones de derechos pasaran por estas instituciones y por el tribunal popular de los heliastas. Por primera vez los miembros de setos dos tribunales cobraron dietas, que eran pagadas con los tributos federales; la evolución democrática concluyó con la admisión de los miembros de la tercera clase, los zeugitas entre los Arcontes. La responsabilidad política había pasado de la aristocracia a los ciudadanos.
Las tiranías
La era de los tiranos griegos (650-500 a. C.) destaca por los avances logrados en la civilización helénica. El título de tirano implicaba el acceso ilegal al poder, no el abuso del mismo. En general, tiranos como Periandro de Corinto, Gelón de Siracusa y Polícrates de Samos (reinó entre 535 a. C.-522 a. C.) fueron gobernantes sabios y populares. El comercio y la artesanía prosperaron. Con el nacimiento de la fuerza política y económica llegó el florecimiento de la cultura helénica, de un modo especial en Jonia, donde empezaba a surgir la filosofía griega con Tales de Mileto, Anaximandro y Anaxímenes. El desarrollo de objetivos culturales comunes a todas las ciudades helénicas fue uno de los factores que dieron cierta cohesión a la antigua Grecia a pesar de la división política existente. En este sentido contribuyó la lengua griega, cuyos muchos dialectos se entendían en cualquier parte del país o en cualquier colonia. El tercer aspecto a tener en cuenta fue la religión griega que todos los helenos compartían: el santuario de Delfos fue el mayor y más respetado. En torno a la religión, los griegos también tenían cuatro festivales nacionales, llamados juegos (los olímpicos, los ístmicos, los pitios y nemeos).
Los Juegos Olímpicos eran tan importantes que muchos griegos remontan sus cálculos históricos a la Primera Olimpiada (el periodo de cuatro años entre la celebración de los Juegos Olímpicos) celebrada en el año 776 a. C. Relacionada con la religión, en origen al menos, estaba la Liga de Anfictionía, organización de tribus helenas que se creó para la protección y administración de los santuarios.
De la democracia a la monarquía
Las ciudades-estado se unificaron en cierta medida. Entre los siglos VIII y VI a. C., Atenas y Esparta se habían convertido en las dos ciudades hegemónicas de Grecia. Cada uno de estos grandes estados absorbió a sus débiles vecinos en una liga o confederación dirigida bajo su control. Esparta, estado militarizado y aristocrático, estableció su poder a base de conquistas y gobernó sus estados súbditos con un control muy estricto. La unificación del Ática, por el contrario, se realizó de forma pacífica y de mutuo acuerdo bajo la dirección de Atenas; se otorgó la ciudadanía ateniense a los habitantes de las pequeñas ciudades. Los nobles, o eupátridas, abolieron en el 638 a. C. la monarquía hereditaria y gobernaron Atenas hasta mediados del siglo VI a. C.
Los eupátridas retuvieron autoridad plena gracias a su poder supremo para disponer de la justicia, a menudo de forma arbitraria. En el 621 a. C. el político Dracón (finales del siglo VII a. C.) codificó la ley ateniense, por la que el poder judicial de los nobles quedaba limitado. Un segundo revés para el poder hereditario de los eupátridas fue el código del político y legislador ateniense Solón de 594 a. C., que no era sino una reforma del código draconiano y que otorgaba la ciudadanía a las clases bajas. Durante el brillante y prudente mando del tirano Pisístrato, las formas de gobierno empezaron a adoptar elementos democráticos. Hipias e Hiparco, hijos de Pisístrato, heredaron el poder de su padre pero fueron más déspotas. Hipias, que murió después que su hermano, fue expulsado por una insurrección popular en el 510 a. C. Durante el consiguiente conflicto político, los partidarios de la democracia obtuvieron, bajo el mando del político Clístenes de Sición, la victoria total y, alrededor del 502 a. C., comenzaba una nueva etapa política, basada en principios democráticos.
El comienzo del gobierno democrático supuso el más brillante periodo de la historia de Atenas. Florecieron el comercio y la agricultura. Más aún, el centro de las artes y la cultura intelectual, que entonces estaba en las ciudades de la costa de Asia Menor, pronto se trasladó a Atenas.
Estados en guerra
Hacia el siglo V los políticos de las ciudades estado se habían polarizado hasta llegar a la confrontación entre Esparta y Atenas a comienzos de este siglo, Atenas y Esparta dejaron de lado sus diferencias para enfrentar la invasión de la Persia Aqueménida. Una fuerza expedicionaria Persa fue derrotada por Atenas en Maratón en el año 490 a. Diez años después, una confederación encabezada por Atenas y Esparta derrotó a una invasión mucho mayor en la batalla naval de Calamina y en la batalla terrestre de Platea, al año siguiente las decadas posteriores a esta espectacular victoria fueron testigo del poder economico y naval de Atenas para edificar una supremacía sobre algunos de sus antiguos aliados maritimos, esto llevo inevitablemente, a una ultima prueba de fuerza con Esparta y sus aliados.
La encarecida guerra del Peloponeso, que duró 27 años (431 – 404 a. C.) es relatada con suma maestria por el historiador Tucídides, esta guerra finalizó con la derrota de Atenas sí bien esta fue la época de oro para Atenas (siglo XV a. C.) las tragedias de Esquilo, Sófocles, la arquitectura del Partenón, etc. Que florecieron en este siglo, es por estas extraordinarias obras que la civilización griega a trascendido en el tiempo.
El siglo IV se inició con intrigas entre las ciudades estado griegas, Tebas arrebató la supremacía a Esparta en la batalla de Leuctra 371 a. C.; sin embargo a pesar del surgimiento i caida de estados individuales no existía una egemonia duradera, la cual fue impuesta por el poder de Macedonia, su poder aumentó progresivamente durante el siglo IV hasta que el año 338 a. C. en la batalla de Queronea Filipo de Macedonia puso fin a la libertad griega.
Las Guerras Médicas
Creso, rey de Lidia, conquistó las colonias griegas de Asia Menor en el 560 a. C., en la primera parte de su reinado (560 a. C.- 546 a. C.). Creso fue un gobernador moderado, respetuoso con los helenos y aliado de Esparta; el gobierno lidio estimuló la vida económica, política e intelectual de las colonias. En el 546 a. C., Creso fue expulsado del trono por Ciro II el Grande, rey de Persia. A excepción de la isla de Samos, que se defendió con tenacidad, las ciudades griegas de Asia y las islas costeras pasaron a formar parte del Imperio persa.
En el 499 a. C., Jonia, ayudada por Atenas y Eretria, se volvió contra Persia. Los rebeldes tuvieron éxito, en principio, y el rey Darío I el Grande de Persia juró vengarse. Sofocó la revuelta en el 493 a. C. y, tras saquear Mileto, restableció su control absoluto sobre Jonia. Un año después, Mardonio, yerno del rey, condujo una gran flota persa para conquistar Grecia, pero casi todas sus naves fueron hundidas en el cabo de Athos. Al mismo tiempo, Darío envió emisarios a Grecia para pedir muestras de sumisión a todas las ciudades-estado.
Aunque la mayoría de los pequeños reinos consintieron, Esparta y Atenas se negaron y mataron a los emisarios persas en señal de desafío. Darío, encolerizado por tal ofensa, así como por la pérdida de su flota, preparó una segunda expedición que partió en el 490 a. C. Después de destruir Eretria, el ejército persa avanzó hacia la llanura de Maratón, cerca de Atenas. Los dirigentes atenienses pidieron ayuda a Esparta, pero el mensaje llegó durante la celebración de un festival religioso que prohibía a los espartanos abandonar la ciudad. Sin embargo, el ejército ateniense, bajo el mando de Milcíades el Joven, obtuvo una increíble victoria sobre una fuerza persa tres veces mayor que la suya.
Inmediatamente Darío dispuso una tercera expedición; su hijo, Jerjes I, quien le sucedió en el 486 a. C., reunió uno de los mayores ejércitos de toda la época antigua. En el 481 a. C., los persas cruzaron sobre un puente de naves el estrecho del Helesponto y marcharon en dirección al sur. La primera batalla tuvo lugar en el paso de las Termópilas, en el 480 a. C., donde el rey espartano Leónidas I y varios miles de soldados defendieron heroicamente el estrecho paso. Un traidor griego condujo a los persas a otro paso que permitía a los invasores acceder al primero por la retaguardia espartana.
Leónidas permitió a la mayoría de sus hombres retirarse, pero él y una fuerza de 300 espartanos y 700 téspidas resistieron hasta el final y fueron aniquilados. Los persas marcharon entonces sobre Atenas e incendiaron la ciudad abandonada. Mientras, la flota persa persiguió a la griega hasta Salamina, isla situada en el golfo de Egina (hoy, golfo Sarónico), cerca de Atenas. En la contienda naval que siguió, menos de 400 barcos griegos, al mando del político y general ateniense Temístocles, derrotaron a 1.200 embarcaciones persas. Jerjes I, que había presenciado la batalla desde su trono de oro en una colina sobre el puerto de Salamina, huyó a Asia. Al año siguiente, 479 a. C., el resto de las fuerzas persas fueron destruidas en Platea y los invasores fueron expulsados definitivamente.
Hegemonía de Atenas
Como resultado de su brillante liderazgo durante las guerras médicas, Atenas se convirtió en el estado más influyente de Grecia. Más aún, las guerras demostraron la creciente importancia de su poder naval, especialmente tras la batalla de Salamina. Esparta, hasta entonces el mayor poder militar de Grecia, perdió su prestigio en favor de la flota ateniense. En el 478 a. C., un gran número de estados griegos formaron una alianza voluntaria, la Liga de Delos, para expulsar a los persas de las ciudades griegas de Asia Menor. Atenas encabezó la alianza. Las victorias de la Liga, al mando del general Cimón, liberaron las costas de Asia Menor del dominio persa. No obstante, Atenas extendió su poder sobre otros miembros de la Liga de tal manera que, más que en sus aliados, se convirtieron en sus súbditos. Los atenienses exigieron un tributo a sus antiguos confederados y cuando Naxos intentó retirarse de la Liga, las fuerzas atenienses arrasaron la ciudad.
El periodo de hegemonía ateniense durante el siglo V a. C. es denominado como la ‘Edad de Oro de Atenas’. Bajo el mando de Pericles, la ciudad alcanzó su máximo esplendor. La Constitución, reformada hacia una democracia interna, contenía cláusulas tales como el pago por los servicios del jurado, lo que permitía a los ciudadanos más pobres ser parte de tal institución. Pericles se propuso hacer de Atenas la ciudad más bella del mundo.
Se construyeron el Partenón, el Erecteion y otros grandes edificios. El teatro griego alcanzó su máxima expresión con las obras trágicas de hombres como Esquilo, Sófocles y Eurípides, y el autor de comedias Aristófanes. Tucídides y Heródoto fueron famosos historiadores, y el filósofo Sócrates fue otra figura de la Atenas de Pericles quien hizo de la ciudad un centro artístico y cultural sin rival.
La edad de oro de Grecia
Grecia, pese a sus continuas guerras, fue la cuna de una extraordinaria cultura. Los escultores griegos Fidias y Praxiteles nunca fueron superados. El que sube a la Acropolis ciudad alta descubre la armonía perfecta de las líneas puras en la esbeltez de las columnas que, a pesar de estar semiderruidas aun ofrecen un espectáculo de maravilla
Las letras y las artes brillaron durante el siglo de Pericles, Esquilo primer gran poeta dramático de Atenas dio a conocer sus ultimas producciones en el preciso instante en que Pericles empezaba a imponerce; se destacaron también Sófocle, Aristófanes, Herodoto (padre de la historia).
Hipócritas fundó la ciencia medica basada en principios que aun hoy permanecen en vigor
Las artes del siglo de Pericles fue labrada más que por una simple administración, por el resplandor de las letras y las artes, cuyas ruinas aun dan la impresión de que jamas mortal alguno estuvo tan próximo a la perfección de la belleza, con la ayuda de Fidias ilustre artista elevó magníficos templos como el Partenón, los Propíleos y el Odeón. En ciertos pórticos de Atenas y de Delfos, podían contemplarse maravillosas pinturas de Polignoto, Zeuxis y Apeles considerados como los pintores más celebres de Grecia.
Nuevas alianzas
Los estados griegos empezaron a buscar por separado la ayuda de su tradicional enemigo, Persia. En el 399 a. C., los ejércitos persas saquearon la costa de Asia Menor, provocando que Esparta enviara un ejército. Aunque éste tuvo cierto éxito, se vio obligado a regresar en el 395 a. C. para hacer frente a la coalición de Argos, Atenas, Corinto y Tebas. El conflicto que siguió, las Guerras Corintias, continuó por medio de pequeñas contiendas y escaramuzas hasta el 387 a. C., cuando Esparta, aliada de Persia, impuso la Paz de Antálcidas sobre sus discrepantes estados súbditos. Según las condiciones del asentamiento persa-lacedemonio, se cedía toda la costa oeste de Asia Menor a Persia y se otorgaba la autonomía a las ciudades-estado de Grecia. A pesar del acuerdo, Esparta invadió Tebas en el 382 a. C. y tomó la ciudad de Olinto, al norte.
El general de Tebas Pelópidas, respaldado por Atenas, dirigió tres años después un levantamiento que expulsó a las fuerzas de ocupación espartanas. La guerra entre Esparta y Atenas, aliada con Tebas, continuó y llegó a su fin con la batalla de Leuctra, en el 371 a. C., en la que los tebanos, al mando de Epaminondas, derrotaron por completo a sus enemigos y pusieron fin definitivamente a la dominación espartana. Tebas, en virtud de su victoria, se convirtió en el primer estado de Grecia, e inauguró un periodo de malestar civil y miseria económica resultado de las luchas previas. Atenas, en concreto, se negó a someterse a la supremacía de Tebas y, en el 369 a. C., se alió con Esparta. Para mayor inseguridad, la hegemonía de Tebas dependía principalmente de la brillante regencia de Epaminondas y cuando éste murió, en la batalla de Mantinea (362 a. C.), Tebas se vio privada de su breve hegemonía.
Supremacía de Macedonia
Durante este periodo de luchas por la hegemonía en Grecia, Macedonia, al norte de Tesalia, comenzaba su política de expansión. Filipo II, rey de Macedonia en el 359 a. C., gran admirador de la civilización griega, era consciente de su gran debilidad y la falta de unidad política macedonia. Inmediatamente después de subir al trono, Filipo anexionó las colonias del sur de Grecia, en la costa de Macedonia y Tracia, y se propuso convertirse en el dueño de la península. Su astucia en las artes políticas y el apoyo de las fuerzas macedonias contribuyeron al logro de sus ambiciones, a pesar de la oposición de muchos políticos griegos, liderados por el ateniense Demóstenes. En el 338 a. C. Filipo derrota al ejercito griego en Queronea era lo suficientemente poderoso como para convocar un congreso de todos los estados griegos, en el que reconocieron la superioridad de Macedonia en la península y nombraron a Filipo comandante en jefe de las fuerzas griegas. Un año después, un segundo congreso declaraba la guerra a Persia, su enemigo tradicional. Filipo empezó a preparar la campaña en Asia, pero fue asesinado en el 336 a. C. Su hijo, Alejandro III el Magno, de veinte años, se convirtió en su sucesor.
Alejandro III el Magno (356-323 a. C.), rey de Macedonia (336-323 a. C.), conquistador del Imperio persa, y uno de los líderes militares más importantes del mundo antiguo.
Su nacimiento coincidió con extraños sucesos. Ese día mientras Eróstrato, un loca, incendiaba uno de los más celebres santuarios, una de las maravillas del mundo. El templo de Diana en Efeso, Filipo II recibía la noticia de tres victorias en los juegos olímpicos.
Las primeras conquistas
Alejandro nació en Pela, la antigua capital de Macedonia; era hijo de Filipo II, rey de Macedonia, y de Olimpia, princesa de Epiro. Aristóteles fue su tutor, enseñándole retórica y literatura, y estimuló su interés por la ciencia, la medicina y la filosofía. En el verano del año 336 a. C. Filipo fue asesinado y Alejandro ascendió al trono de Macedonia. Se encontró rodeado de enemigos y se vio amenazado por una rebelión en el extranjero. Alejandro ordenó la ejecución de todos los conspiradores y enemigos nacionales. Marchó sobre Tesalia, donde los partidarios de la independencia habían obtenido el control, y restauró el dominio macedónico. Hacia finales del verano del 336 a. C. había restablecido su posición en Grecia y un congreso de estados en Corinto lo eligió comandante del Ejército griego para la guerra contra Persia. En el 335 a. C. dirigió una campaña brillante contra los rebeldes tracios cerca del río Danubio. A su regreso a Macedonia, reprimió en una sola semana a los hostiles ilirios y dardanelos cerca del lago Pequeño Prespa y después se dirigió hacia Tebas, que se había sublevado. Tomó la ciudad por asalto y arrasó sus edificios, respetando sólo los templos y la casa del poeta lírico Píndaro, esclavizando a unos treinta mil habitantes capturados. La rapidez de Alejandro en reprimir la sublevación de Tebas facilitó la inmediata sumisión de los otros estados griegos.
La creación de un imperio
Alejandro comenzó su guerra contra Persia la primavera del 334 a. C. al cruzar el Helesponto (actualmente Dardanelos) con un ejército de unos 365.000 hombres de Macedonia y de toda Grecia; sus oficiales jefes eran todos macedonios, incluidos Antígono (más tarde Antígono Monoftalmos), Tolomeo (más tarde Tolomeo I) y Seleuco (más tarde Seleuco I). En el río Gránico, cerca de la antigua ciudad de Troya (en la actual Turquía), atacó a un ejército de 40.000 persas y griegos hoplitas (mercenarios). Sus fuerzas derrotaron al enemigo y, según la tradición, sólo perdió 110 hombres; después de esta batalla, toda Asia se rindió. Al parecer, en su camino a través de Frigia cortó con su espada el nudo gordiano. Continuó avanzando hacia el sur y se encontró con el ejército principal persa, bajo el mando de Darío III, en Isos, en el noroeste de Siria. Según la tradición, el ejército de Darío se estimaba en 500.000 soldados, cifra que hoy es considerada exagerada. La batalla de Isos, en el año 333 a. C., terminó con una gran victoria de Alejandro. Aunque cortó la retirada, Darío huyó, abandonando a su madre, esposa e hijos a Alejandro, quien les trató con respeto debido a su condición de familia real. Tiro, un puerto marítimo muy fortificado, ofreció una resistencia obstinada, pero Alejandro lo tomó por asalto en el 332 a. C. después de un asedio de siete meses. Seguidamente, Alejandro capturó Gaza y después pasó a Egipto, donde fue recibido como libertador. Estos acontecimientos facilitaron el control de toda la línea costera del Mediterráneo. Más tarde, en el 332 a. C., fundó en la desembocadura del río Nilo la ciudad de Alejandría, que se convirtió en el centro literario, científico y comercial del mundo griego. Cirene, la capital del antiguo reino de Cirenaica, en el norte de África, se rindió a Alejandro en el 331 a. C., extendiendo sus dominios a todo el territorio de Cartago.
En la primavera del 331 a. C. Alejandro hizo una peregrinación al gran templo y oráculo de Amón-Ra, el dios egipcio del Sol a quien los griegos identificaron con Zeus. Se creía que los primeros faraones egipcios eran hijos de Amón-Ra, y Alejandro, el nuevo dirigente de Egipto, quería que el dios le reconociera como su hijo. La peregrinación tuvo éxito, y quizá confirmara la creencia de Alejandro en su propio origen divino. Dirigiéndose de nuevo hacia el norte, reorganizó sus fuerzas en Tiro y salió hacia Babilonia con un ejército de 40.000 infantes y 7.000 jinetes. Cruzó los ríos Éufrates y Tigris y se encontró con Darío al frente del ejército persa, el cual, según informes exagerados, llevaba un millón de hombres, cantidad que no impidió que sufriera una derrota devastadora en la batalla de Arbela (Gaugamela) el 1 de octubre del 331 a. C. Darío huyó al igual que hizo en Isos y un año más tarde fue asesinado por uno de sus propios colaboradores. Babilonia se rindió después de Gaugamela, y la ciudad de Susa, con sus enormes tesoros, fue igualmente conquistada. Más tarde, hacia mitad del invierno, se dirigió a Persépolis, la capital de Persia. Después de robar los tesoros reales y apropiarse de un rico botín, quemó la ciudad, lo cual completó la destrucción del antiguo Imperio persa. El dominio de Alejandro se extendía a lo largo y ancho de la orilla sur del mar Caspio, incluyendo las actuales Afganistán y Beluchistán, y hacia el norte a Bactriana y Sogdiana, el actual Turkestán ruso, también conocido como Asia central. Sólo le llevó tres años, desde la primavera del 330 a. C. hasta la primavera del 327 a. C., dominar esta vasta zona.
Para completar la conquista del resto del Imperio persa, que en tiempos había incluido parte de la India occidental, Alejandro cruzó el río Indo en el 326 a. C. e invadió el Punjab, alcanzando el río Hifasis (actual Bias); en este punto los macedonios se rebelaron, negándose a continuar. Entonces Alejandro construyó una flota y bajó navegando el Hidaspo (llamado Hydaspes por los griegos, donde derrotó al dirigente indio Poros en el 326 a. C.) hacia el Indo, alcanzando su delta en septiembre del 325 a. C. La flota continuó hacia el golfo Pérsico. Con su ejército, Alejandro cruzó el desierto de Susa en el 324 a. C. La escasez de comida y agua durante la marcha había causado varias pérdidas y desacuerdos entre sus tropas. Alejandro pasó aproximadamente un año organizando sus dominios e inspeccionando territorios del golfo Pérsico donde conseguir nuevas conquistas. Llegó a Babilonia en la primavera del 323 a. C., pero en junio contrajo fiebres y murió. Dejó su Imperio, según sus propias palabras, “a los más fuertes” este ambiguo testamento provocó terribles luchas internas durante medio siglo.
El legado de Alejandro
Alejandro fue uno de los mayores conquistadores de la historia, destacó por su brillantez táctica y por la velocidad con la que cruzó grandes extensiones de terreno. Aunque fue valiente y generoso, supo ser cruel y despiadado cuando la situación política lo requería, aunque cometió algunos actos de los que luego se arrepintió, caso del asesinato de su amigo Clito en un momento de embriaguez. Como político y dirigente tuvo planes grandiosos; según muchos historiadores abrigó el proyecto de unificar Oriente y Occidente en un imperio mundial, una nueva e ilustrada hermandad mundial de todos los hombres. Hizo que unos 30.000 jóvenes persas fueran educados en el habla griega y en tácticas militares macedónicas y les alistó en su Ejército. Él mismo adoptó costumbres persas y se casó con mujeres orientales: con Estatira (o Stateira; que murió hacia el 323 a. C.), la hija mayor de Darío III, y con Roxana (que murió hacia el 311 a. C.), hija del sátrapa de Bactriana Oxiartes; además animó y sobornó a sus oficiales para que tomaran esposas persas. Poco después murió. Alejandro ordenó que las ciudades griegas le adoraran como a un dios. Aunque probablemente dio la orden por razones políticas, según su propia opinión y la de sus contemporáneos, se le consideraba de origen divino. Tras su muerte, la orden fue en gran parte anulada.
Para unificar sus conquistas, Alejandro fundó varias ciudades a lo largo de su marcha, muchas se llamaron Alejandría en honor a su persona; estas ciudades estaban bien situadas, bien pavimentadas y contaban con buenos suministros de agua. Eran autónomas pero sujetas a los edictos del rey. Los veteranos griegos de su Ejército al igual que soldados jóvenes, negociantes, comerciantes y eruditos se instalaron en ellas y se introdujo la cultura y la lengua griega. Así, Alejandro extendió ampliamente la influencia de la civilización griega y preparó el camino para los reinos del periodo helenístico y la posterior expansión de Roma.
Periodo helenístico
Cuando Alejandro murió, los generales macedonios iniciaron entre ellos el reparto de su vasto imperio. Los desacuerdos surgidos por esta división provocaron una serie de guerras entre los años 322 a. C. y 275 a. C., muchas de las cuales tuvieron lugar en Grecia. Por ello, una de las características de este periodo que abarca desde la muerte de Alejandro hasta la conversión de Grecia en provincia romana en el 146 a. C., fue el deterioro como entidades políticas de las ciudades-estado griegas, además del progresivo declive de la independencia política en conjunto.
No obstante, el periodo helenístico estuvo marcado por el triunfo de Grecia como fuente de cultura y, como resultado de las conquistas de Alejandro, se adoptó su estilo de vida en todo el mundo antiguo.
Los diádocos
De los reinos establecidos por los generales de Alejandro, llamados ‘diádocos’ (en griego, diadochos, ‘sucesor’), los más importantes eran los de Siria, bajo la dinastía Seléucida, y Egipto, bajo la Tolemaica. La capital del Egipto tolemaico, Alejandría, fundada por Alejandro en el 332 a. C., se convirtió en foco de rivalidades culturales, a veces superando la importancia de Atenas en ese campo. Cada rincón del mundo heleno se dedicó al cultivo de las artes y las actividades intelectuales. Algunos sabios, como los matemáticos Euclides y Arquímedes, los filósofos Epicuro y Zenón de Citio y los poetas Apolonio de Rodas y Teócrito, pertenecen a esta época.
En el 290 a. C., las ciudades-estado de Grecia central se unieron en la Liga Etolia, una poderosa confederación militar que había sido inicialmente organizada bajo el reinado de Filipo II por las ciudades de Etolia para su mutua protección. Una segunda organización de similares características, la Liga Aquea, se convirtió en el 280 a. C. en la confederación suprema de las ciudades al norte del Peloponeso. Más tarde se unieron otras ciudades. Sendas alianzas estaban destinadas a proteger al resto de los estados griegos del dominio del reino de Macedonia. La Liga Aquea se hizo mucho más poderosa que su rival e intentó conseguir el control de toda Grecia. Encabezada por el general y político Arato de Sición, inició un conflicto con Esparta que no se había aliado con ninguna de las dos. La Liga fue inicialmente vencida, pero, contradiciendo su primera intención, pidió ayuda militar a Macedonia; la Liga consiguió vencer entonces a Esparta, pero a costa de caer bajo el dominio de Macedonia.
Dominación romana
En el 215 a. C. Roma empezó a interferir en los asuntos de Grecia. Filipo V de Macedonia se alió con Cartago contra Roma, pero los romanos, con el apoyo de la Liga Etolia, vencieron a las fuerzas macedonias en el 206 a. C., y consiguieron importantes posiciones en Grecia. Roma, apoyada por ambas ligas, derrotó nuevamente a Filipo V en el 197 a. C. en la batalla de Cinoscéfalos, y Macedonia, totalmente sometida, aceptó pactar la paz con Roma y reconocer la independencia de los estados griegos, los cuales, sin embargo, sólo cambiaron un dominador por otro. En un último intento desesperado por liberarse, los miembros de la Liga Aquea resistieron a las demandas de Roma en el 149 a. C. Hubo una nueva guerra que terminó con la destrucción de Corinto a manos de las legiones romanas en el 146 a. C. Las Ligas Etolia y Aquea fueron disueltas y Grecia fue anexionada en su totalidad por Roma, que creó la provincia romana de Macedonia, cuyo procónsul extendía su autoridad al resto de Grecia. Sólo Atenas, Esparta y Delfos escaparon a esta situación, convirtiéndose en ciudades federadas.
Grecia romana
Durante los sesenta años posteriores al 146 a. C., Roma administró Grecia. En el 88 a. C., cuando Mitrídates VI Eupátor, rey del Ponto, empezó su campaña para conquistar los territorios controlados por los romanos, se encontró con que muchas ciudades griegas apoyaban a un monarca asiático que les había prometido ayudarles a recuperar su independencia. Las legiones romanas, bajo el mando de Lucio Cornelio Sila expulsaron a Mitrídates de Grecia y sofocaron la rebelión saqueando Atenas, en el 86 a. C., y Tebas un año después. Roma castigó duramente a las ciudades rebeldes y las campañas realizadas en suelo griego dejaron el centro de Grecia en ruinas. Atenas seguía siendo foco intelectual y de la filosofía, pero su comercio prácticamente desapareció. En el 22 a. C., el primer emperador romano, Augusto, separó Grecia de Macedonia e hizo de la primera la provincia de Aquea.

ROMA GUERRERA Y CONQUISTADORA.

A la llegada de los romanos, los celtíberos que estaban gobernados por príncipes, no por reyes,3 tendían a formar una gran confederación y a ejercer su influencia en áreas muy alejadas de su territorio. Las relaciones entre Celtiberia y la Oretania, en el valle alto del Betis, eran intensas, en Cástulo en un cementerio del siglo IV a. C., las armas y broches típicos de la Celtiberia son abundantes.4 La tendencia a la unificación de Celtiberia no parece que fuera obra de ningún jefe político o militar, sino un proceso interno, donde el papel más importante fue la posesión de las minas.

Las citas sobre los celtíberos, de los autores clásicos, suelen hacer referencias concretas a la belicosidad de estos pueblos, conocidos por los romanos como mercenarios de los cartagineses, desde la segunda guerra púnica.
Los celtíberos según Diodoro:
Este pueblo suministra para la guerra no sólo una excelente caballería, sino también una infantería que destaca por su valor y capacidad de sufrimiento. Visten ásperas capas negras, cuya lana recuerda al fieltro. En cuanto a las armas, algunos celtíberos llevan escudos ligeros semejantes a los de los celtas y otros grandes escudos redondos del tamaño del aspis griego. Sobre sus piernas y espinillas trenzan bandas de pelo y cubren sus cabezas con cascos de bronce adornados de cimeras rojas. Llevan espadas de dos filos forjadas con excelente acero y también llevan, para el combate cuerpo a cuerpo, puñales de una cuarta de largo. Utilizan una técnica especial en la fabricación de sus armas. Entierran piezas de hierro y las dejan oxidar durante algún tiempo aprovechando sólo el núcleo, con lo cual obtienen magníficas espadas y otras armas. Un arma fabricada de este modo corta cualquier cosa que encuentre en su camino, por lo cual no hay escudo, casco o cuerpo que resista su golpe….
8
Cuando los romanos desembarcan en Ampurias en el 218 a. C., su pretensión era cortar la fuente de suministros, tanto materiales como humanos, que desde la península Ibérica abastecía al ejército de Aníbal. Sin embargo, tras la expulsión de los cartagineses, decidieron quedarse en Iberia, ocupando el Levante y Andalucía, las zonas más ricas y desarrolladas de Iberia.
Ya desde la rebelión de los pueblos íberos, en el 195

LAS GUERRAS DE LOS EBCAJES,

Pero fue historia la egemonía Romana y viene una nueva etapa, en la historia de las guerras, la guerras de los Reynados, llamada también de los encajes La Nacion” de Bs As., dijo: Se escribio la pagina mas gloriosa de esta guerra y el ….. Veo que te gustó el adjetivo “cojudín” que te encajé, y ahora lo usas para …. A TU PUEBLO CON EL REYNADO DE POCOS QUE ES TU REPUBLIQUETA. ..os encajes del banco ,las construcciones , las contabilidades, …… EN ESE ENTONCES SE QUERIAN REYNAR UNOS CON OTROS Y SOLO GUERRAS . Historia del pensamiento político catalán durante la guerra de España con la ….. Accesorios de la moda : encajes, abanicos, guantes, bastones, paraguas, ….. de la Real Sociedad Patriotica de la M. N. Y M. L. ciudad de Sevilla y su reynado. …

MAQUNISMO E INDUSTRIALISMO Y SUS GUERRAS,

De estas estúpidas guerras Por el afán del poder y la riqueza, de los reyes, pasamos al maquinismo e industrialismo, con la fabricación de su srmamaento también destructivo y mortífero, cañones, fusiles aviones, tanques

Edad Media en Eurasia
Artículo principal: Edad Media
A la caída de los grandes imperios, grandes religiones de carácter ecuménico, que trascienden el nacionalismo de los primitivos cultos para transformarse en Religiones abiertas a toda la Humanidad, se transforman en motores de la civilización eurasiática: el Cristianismo, el Islamismo, el Hinduismo y el Budismo Mahāyāna. En su torno se aglutinan una nueva serie de civilizaciones, desde Irlanda en el extremo occidental, hasta Japón en el oriental. El mundo cristiano, después de sucumbir a las invasiones germánicas, se divide en dos ramas: el Imperio bizantino al este, y el mundo feudal al oeste. De esta manera, Europa vivió la llamada Edad Media. Todo esto ocurrió en el paso de los siglos IV a VII.
La actividad del profeta Mahoma, quien predicó entre 610 y 632, galvanizó a las tribus de la Península Arábiga, quienes se lanzaron a una serie de campañas militares que duraron ininterrumpidamente durante más de un siglo (desde la conquista de La Meca en 630 hasta la Batalla del Río Tallas en 751). Se construyeron así un gran imperio, el Califato Omeya (661-750), que abarcó desde el Asia Central hasta España. Bajo el dominio árabe, muchas culturas, tales como la bizantina, la persa y la griega, se mezclaron y, durante el período del Califato Abasida (750-1258), el Medio Oriente vivió una gran época de esplendor. Después de que los abasidas entraran en decadencia, con la irrupción de los selyúcidas (siglo X), la religión musulmana siguió extendiéndose hacia regiones aún más alejadas, incluyendo el Africa Central o Indonesia, al tiempo que su cultura alcanzó incluso hasta la Europa cristiana.
En general, las grandes culturas del período fueron:
Europa Occidental. Después de las invasiones germánicas, se formaron varios reinos. El más poderoso fue el de los francos, que gracias a la labor de Carlomagno se convirtió en el paneuropeo Imperio carolingio, que aunque fue de breve vida, creó una mística de una Europa política unida. Después del desplome del Imperio carolingio, Europa Occidental cayó en el feudalismo, que alcanzó su apogeo entre los siglos IX y XIII. En todo este período cobraron importancia política suprema, tanto el Sacro Imperio Romano Germánico, que se proclamaba sucesor de los carolingios, como la Iglesia Católica, notablemente fortalecida por el Papado de Gregorio VII (1072-1085).
Imperio bizantino. Los bizantinos soportaron las arremetidas de germanos y hunos, pero después de la muerte de Justiniano I (565) entraron en decadencia, de la que sólo salieron gracias a la labor de León III el Isaurio y sus sucesores. En la época de la Dinastía macedónica, los bizantinos evangelizaron a los eslavos. Después de 1071, en que los bizantinos perdieron Bari en Italia y fueron batidos en la Batalla de Manzikert, entraron en decadencia.
Rusia. Los territorios rusos fueron colonizados por los godos en tiempos de los romanos, y después por los jázaros y los varegos (vikingos). Estos últimos fundaron Kiev en 962. El Rus de Kiev impulsó la bizantinización de Rusia, aunque no pudo impedir la invasión mongola y la imposición sobre el mundo ruso de la Horda de Oro. La ruina de Kiev marcó el ascenso de otras dos grandes potencias rusas, Nóvgorod y Moscú, hasta que la segunda conquistó a la primera en 1481.
Mundo musulmán. En 661, una guerra civil llevó a la instauración del Califato Omeya, conformado por una casta de señores de la guerra instalados en Damasco (Siria). En 750, éstos fueron derribados por una rebelión promovida en el Jorasán por los abasidas, quienes vivieron una edad de oro cultural durante la centuria siguiente; esto, aunque surgieron “anticalifatos” en Egipto y España. El Califato Abasida fue reemplazado por el gobierno de facto de los turcos selyúcidas, y después, sus últimos restos de poder fueron abatidos con la conquista de Bagdad por los mongoles, en 1258.
India Medieval. Después del Imperio Gupta, la India inició una cierta recuperación. Hacia el año 1000, conquistadores turcos de religión musulmana ingresaron militarmente, y desde entonces el territorio indostánico es a medias musulmán y a medias hinduísta.
China Medieval. Después de un período de conflictos, China fue unificada por la Dinastía Sui y luego por la Dinastía Tang. A pesar de varias crisis política sucesivas, después del Imperio Tang, China permaneció más o menos unida, e incluso vivió una época de esplendor cultural, con inventos como la pólvora o la brújula. Durante el siglo XIII, Genghis Khan y sus mongoles invadieron China, y su nieto Kublai Khan completó la conquista militar en 1281. Finalmente, los chinos se rebelaron, y en 1368 expulsaron a los mongoles e instauraron la Dinastía Ming.
Japón Medieval. Hacia el siglo VII el Yamato, uno de los protorreinos feudales japoneses, ganó la supremacía del sur del archipiélago, e instauró el régimen del Mikado. En los siglos siguientes, la llamada Era Heian, Japón vivió una edad de oro, la cual terminó después una intensa guerra civil en 1056. En 1085, el último Emperador con poder efectivo fue derrotado, principiando así el gobierno de los shogunes, jefes militares que gobernaban nominalmente en nombre del Emperador, aunque eran los señores de facto de Japón. El régimen de los shogunes alternó épocas de estabilidad con cruentas guerras civiles, hasta la imposición del Shogunato Tokugawa en fecha tan tardía como 1603.
Turcos y mongoles. En las estepas de Asia, los antiguos nómades no permanecieron tranquilos. En el siglo X, distintas tribus turcas irrumpieron en el Medio Oriente. Después, en el siglo XIII, bajo el dominio de Genghis Khan, los mongoles unificaron la estepa, y atacaron Rusia, el Medio Oriente y China. Bajo su nieto Kublai Khan, el Imperio mongol se desintegró en una serie de kanatos, los cuales fueron sometidos uno a uno en el curso de los seis siglos siguientes, por invasores rusos y chinos, desapareciendo los últimos en el siglo XIX.
Indochina e Insulindia. Comerciantes de la India llevaron en el siglo VII el Hinduísmo hasta el Sudeste de Asia. Bajo su influencia, en Indochina surgió el Imperio jemer, que fue poderoso entre los siglos VIII y XIII, para ser sustituido luego por otros reinos. En la actual Indonesia, por su parte, surgieron el Imperio Srivijaya primero, y el Imperio Mohopahit después, antes de la irrupción de los musulmanes desde Malaca.
Véase también:
Europa medieval: Imperio carolingio, Sacro Imperio romano Germánico.
Mundo musulmán: Califato Orodoxo, Califato Omeya, Califato Abasida, Califato Fatimí, Califato de Córdoba.
China medieval: Dinastía Sui, Dinastía Tang, Dinastía Ming.
Artículos relacionados: Cruzada.
[editar]
África antes de los europeos
La irradiación de las antiguas culturas negras del Antiguo Egipto, de Nubia, de Etiopía y, posteriormente, de la cultura árabe islámica, conformarían la civilización negroafricana. Las sucesivas crisis invasoras vividas por el Imperio egipcio obligaron a constantes movimientos poblacionales desde el valle del Nilo al resto de África.
Reinos e imperios africanos: Malí, Songhai, Kush, Axum, Zimbabwe.
Artículos relacionados: Timbuctú.
[editar]
América Precolombina
De manera completamente independiente a todo lo anterior, surgieron en América una serie de civilizaciones, agrupadas en dos grandes troncos: Mesoamérica (actual México y Guatemala), y el mundo andino. Cuya conquista por los Europeos, fue crueta y destructiva.
Revolución Industrial en Inglaterra

Inglaterra era el país destinado a colocarse a la vanguardia del moderno industrialismo. Fueron factores muy importantes en el rápido desarrollo de su industrialización sus ávidos mercados internos y ultramarinos; la acumulación de capital posibilitada por el ingente volumen de su comercio y por las operaciones de su banca; la desocupación campesina motivada por el acotamiento de tierras laborales, creadora de un potencial de obreros para los medios urbanos; la disponibilidad de materia primas como la lana, el algodón, el acero y el carbón, también la eficiencia del sistema de comunicaciones y transportes. No hay que olvidar que Inglaterra garantizaba una amplia tolerancia religiosa y en consecuencia emigraron a Inglaterra partidarios de nuevas doctrinas y también judíos. Inglaterra supo magistralmente explotar para sus propios fines las oposiciones entre los Estados continentales. Fue la que saco mayor provecho de las guerras napoleónicas. Casi todos los tratados de Paz le proporcionaban nuevos y numerosos territorios coloniales y bases marítimas. El comercio marítimo quedo mejor asegurado que el de todas las demás potencias, venciendo definitivamente a sus rivales españoles y holandeses. Estos éxitos, en unión de la creciente fuerza del Parlamento, hubieron de elevar la conciencia, la actividad y la riqueza en capitales de las clases burguesas muy por encima del nivel en que esas virtudes se hallaban en el Continente.

Las grandes revoluciones

Vista aérea de París durante la Exposición Universal de 1889.
Durante el siglo XVII, hubo cierta estabilidad social a nivel mundial. La excepción fue la ciencia. En el siglo XVI, los avances de Andreas Vesalio en medicina y Nicolás Copérnico y Galileo Galilei en astronomía cambiaron la visión del mundo (para los europeos, al menos). Sentaron así las bases para una serie de descubrimientos: la Teoría de la Gravedad de Isaac Newton, el principio de que toda vida procede de otra vida de Lazzaro Spallanzani, el descubrimiento de los microorganismos por Anton van Leeuwenhoek, la vacunación de Edward Jenner, etcétera. Paralelamente, los esfuerzos de inventores como Thomas Newcomen y James Watt llevaron a la invención, a finales del siglo XVIII, de la máquina de vapor.
Por su parte, la serie de guerras civiles en la Inglaterra del siglo XVII llevó a la generación de un nuevo sistema político, la democracia con separación de poderes. En éste encontró refugio el principio de la libre empresa. Además, se abandonó el proteccionismo, en boga gracias a la escuela mercantilista, en beneficio del librecambismo. La suma de todo esto (democracia, libre empresa, librecambismo, máquina de vapor) permitió el lanzamiento de la Revolución industrial. Inglaterra se transformaría así en la nación más poderosa de la Tierra, y el imperio colonial británico llegaría a cubrir la quinta parte de todas las tierras emergidas.
Esta transición, que en Inglaterra fue gradual, se produjo en el resto de Occidente de manera brusca y violenta, en lo que se llaman las revoluciones liberales, las más importantes de las cuales fueron las siguientes:
La primera se produjo en Estados Unidos, que en 1776 proclamó su independencia; después de unos cuantos años, en 1787, las Trece Colonias crearon un único Estado de naturaleza federal, y fijaron sus atribuciones en la Constitución de 1787; tanto este cuerpo constitucional como la idea de una nación republicana, se transformarían en modelos y referentes para el resto del mundo.
En Francia hubo una serie de movimientos revolucionarios, entre 1789 (Revolución francesa) y 1870 (Comuna de París). Tras varios tumultos, la Revolución francesa llevó al Imperio Napoleónico, el cual fue aplastado en la Batalla de Waterloo (1815). Los trastornos originados por el maquinismo, la industrialización, la concentración del poder político en la burguesía y las aspiraciones de una decadente aristocracia por mantener el poder (legitimidad dinástica) provocaron después los estallidos de 1830 y 1848.
Entre las revoluciones no liberales del convulso siglo XVIII, François Dominique Toussaint-Louverture lidera en Haití la Revolución haitiana que es recordada en los anales de la Historia de la Humanidad por ser el primer caso en que los esclavizados abolieron el sistema esclavista de forma autónoma y perdurable en el tiempo entre 1791 y 1804, sentando un precedente definitivo para el fin de la esclavitud en el Mundo.
En Latinoamérica asumió la forma de una guerra de independencia contra el Imperio español (1809-1824). Al inicio del proceso, los criollos buscaban simplemente obtener ventajas sociales y económicas, pero la dura represión organizada por Fernando VII los llevó a la rebelión abierta, y a la independencia. Hacia 1830, el antiguo Imperio español se había fragmentado en una serie de repúblicas, muchas de ellas aún inestables y sumidas en la anarquía, pero todas (con la excepción de Brasil) organizándose en torno al principio republicano.
A mediados del siglo XIX, la fórmula de gobierno dieciochesca (basada en la alianza del rey, la nobleza y el clero) había sido reemplazada por pujantes oligarquías industriales. Todo esto generó, además, un nuevo problema: la cuestión social, que fue caldo de cultivo para el surgimiento de los socialismos.

La liberté guidant le peuple, por Eugène Delacroix (1830), Museo del Louvre, Paris.

Charles Louis de Secondat, Baron de Montesquieu.

Napoleón Bonaparte
Independencia de Estados Unidos: Declaración de independencia de Estados Unidos, George Washington, Thomas Jefferson, John Adams.
Revolución francesa: Asamblea Nacional, Asamblea Constituyente, Convención, Terror, Directorio, Consulado, Imperio Napoleónico, Batalla de Waterloo.
Independencia de Latinoamérica: Miguel Hidalgo Ignacio Allende Vicente Guerrero Agustín de Iturbide Simón Bolívar, José de San Martín, Manuel Belgrano, Francisco de Miranda, Bernardo O’Higgins, Batalla de Chacabuco, Batalla de Boyacá, Batalla de Pichincha, Batalla de Ayacucho, Gran Colombia, Logia Lautaro.
Artículos relacionados: Ilustración, Masonería, Código Napoleónico.
[editar]
Industrialismo y colonialismo
La industrialización puso en manos de las potencias coloniales europeas todo un nuevo repertorio de tecnologías para la guerra, como por ejemplo el rifle de retrocarga, el acorazado o la ametralladora, lo que les dio la supremacía sobre los ejércitos de viejo cuño de las potencias no occidentales. Así, éstas debieron elegir entre occidentalizarse o perecer. Rusia lo hizo de manera pionera, en la época de Pedro I el Grande. El Imperio otomano se negó renuentemente, hasta el siglo XIX. China lo hizo sólo después del desastre que significó la Guerra del Opio (1848). La India fue controlada militarmente por Inglaterra desde la conquista de Delhi en 1804, y mantuvieron su dominio a pesar de una gran rebelión nativa en 1857. En cuanto a Japón, tras obligársele a abrirse al comercio exterior en 1853, empezó su occidentalización forzada en la Era Meiji (1868).
A comienzos del siglo XIX, África era un continente casi inexplorado, gobernada por reyes tribales como Shaka Zulu. Pero en el transcurso del siglo, varios misioneros y exploradores la cartografiaron casi por completo. Luego, los imperios coloniales la absorbieron. En 1900 sólo eran independientes Liberia, Abisinia, Libia, y los últimos reductos de los bóers estaban en proceso de anexión por Inglaterra (ver guerra de los bóers).
Hubo también intentos aislados de potencias europeas por construir imperios coloniales a costa de las repúblicas latinoamericanas, entre ellas la invasión de Francia contra México (1864-1867, bajo el gobierno de Benito Juárez), o la invasión de España contra Chile y Perú en 1865-1866, que no tuvieron mayor éxito. Pero a finales del siglo XIX, siguiendo la Doctrina Monroe de aislamiento continental, Estados Unidos comenzó a crear una esfera de influencia en la región. A esto, el Presidente Theodore Roosevelt lo llamó el Gran Garrote. El ejemplo más visible fue la independencia de Panamá y la cesión a Estados Unidos de una zona para construir un canal transoceánico en la región.
Artículos relacionado: Tratado de Berlín, Exploración de Africa. Conferencias de la Haya de 1899 y 1907.
[editar]
Clase media y sociedad de consumo
La industrialización y la producción en serie permitieron abaratar los costos de producción. Por primera vez, bienes antaño considerados de lujo estaban ahora al alcance de grandes personas. Esto llevó a la sociedad de consumo. En el paso de los siglos XIX a XX, el surgimiento de leyes laborales protegió a los trabajadores y permitió el surgimiento de una clase media, y de una sociedad próspera basada en el consumo a gran escala. Esto no fue sin duras luchas, en las cuales las organizaciones de trabajadores (sindicatos) fueron muchas veces prohibidas y perseguidas. En 1935 se dio el paso decisivo en Francia, al crearse por ley el descanso dominical. Por otra parte, el progreso de la Medicina con investigadores como Louis Pasteur y otros, permitió alargar notablemente la esperanza de vida de las personas.
Pero esta prosperidad fue sólo para Europa y Estados Unidos, y parcialmente Latinoamérica, fundamentalmente países como Argentina y Chile. En el resto del mundo, cuatro quintas partes de la población seguía viviendo en condiciones medievales de vida.
Cuestión social: OIT, Doctrina social de la Iglesia, Marxismo, Socialismo, Sindicalismo.
[editar]
Comienzo de la presión humana sobre el medio ambiente
La industrialización permitió explotar los recursos planetarios a una escala nunca antes vista. Esto tuvo dos consecuencias relacionadas entre sí. Por un lado, la población mundial creció, apareciendo el temor de la superpoblación. Por otra, inició la sobreexplotación del medio ambiente. Comenzó así la degradación de ecosistemas a escala terrestre, por la contaminación y la pérdida de especies, y la consiguiente disminución de la biodiversidad. Hacia 1835, los seres humanos alcanzaron por primera vez los mil millones de habitantes en su historia, pero esa cifra se ha multiplicado varias veces desde entonces. Además, las emisiones de dióxido de carbono desde mediados del siglo XIX, como producto de la quema masiva de combustibles fósiles (carbón, petróleo), ha generado un efecto invernadero que hoy por hoy es una amenaza difícil de medir contra la vida humana sobre la Tierra.
Artículo relacionado: Malthusianismo.
[editar]
Guerras mundiales
Artículos principales: Primera Guerra Mundial y Segunda Guerra MundialEl agotamiento de los territorios mundiales para ser colonizados, llevó a las potencias europeas a chocar unas con otras. En 1914, un incidente menor (el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria) desató la Primera Guerra Mundial. A pesar de sus dantescas consecuencias, la paz no fue satisfactoria, y hubo una nueva conflagración. El resultado de esos años (1914-1945) fue la ruina de los imperios coloniales,y desde ese entonces han sucedidos varios hechos de renombre como la revolución rusa de 1917, la Guerra Civil Española y como máximo acontecimiento la Segunda Guerra Mundial en la cual se enfrentaron las potencias Aliadas (Gran Bretaña, Unión Soviética, Estados Unidos, Francia Libre, Polonia, China y muchos mas) contra el Eje (Alemania Nazi, Italia, Japón, entre muchos países mas de Europa del Este, que luego se unieron a la Unión Soviética y formaron el pacto de Varsovia, durante la guerra fría) y la división del mundo en dos esferas de influencia: Estados Unidos y la Unión Soviética. Otra siniestra herencia fue que, por primera vez, gracias a la bomba atómica, la humanidad tenía el poder necesario para aniquilarse completamente a sí misma. Surgió así el llamado equilibrio del terror, en que la humanidad ha vivido desde entonces.
1. Primera Guerra Mundial: Triple Alianza, Triple Entente, Atentado de Sarajevo, Guerra de trincheras, Guerra submarina, Tratado de Brest-Litovsk, Tratado de Versalles.
2. Segunda Guerra Mundial: Tercer Reich, Adolf Hitler, Pacto Ribbentrop-Mólotov, V-2, Pearl Harbor, Operación Barbarroja, Batalla de Stalingrado, Batalla de El Alamein, Desembarco de Normandía, Batalla de Midway, Batalla de Iwo Jima, Bomba atómica.
3. Ciencia del siglo XX: Teoría de la Relatividad, Mecánica Cuántica, Principio de incertidumbre, Antimateria, Penicilina, Leyes de Mendel.
4. Vanguardias artísticas: Impresionismo, Postimpresionismo, Expresionismo, Cubismo, Dadaísmo, Surrealismo.
5. Artículos relacionados: Fascismo, Nazismo, Falangismo, Comunismo, Historia del siglo XX.
[editar]
Era Atómica y sociedad de la información.
El mundo bipolar
Artículo principal: Guerra Fría
A partir del final de la Segunda Guerra Mundial en 1946, emergió un orden bipolar encabezado por Estados Unidos (EEUU) y la Unión Soviética (URSS). Ambos buscaban el dominio mundial, pero el temor al arsenal nuclear enemigo los llevo a evitar la confrontación abierta. Por eso, a este período se le llama la guerra fría.
Esta guerra fría se libró en el resto de los países, tratando de hacerlos caer y mantenerlos dentro de sus esferas de influencia, gracias a regímenes títeres de sus intereses. Se intentó crear un nuevo orden mundial tendiente a evitar repetir los horrores de las guerras mundiales, y para eso se creó la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1945, que en 1948 formuló la Declaración universal de los derechos humanos. Pero la ONU fue relativamente insolvente para contener a los “dos grandes”. Estos, por su parte, apoyaron activamente la descolonización, desmantelando los imperios coloniales de Francia, Inglaterra y Alemania, como una manera de intervenir directamente en las nuevas repúblicas. El resultado fueron cruentos golpes de estado y sangrientas guerras étnicas, religiosas o civiles, que azotaron a África y Asia durante toda la segunda mitad del siglo XX. Así, al eje “Este-Oeste” (URSS-EEUU) se sumó un eje “Norte Sur” (países ricos y países pobres). A los países más pobres y atrasados se los llamó el Tercer Mundo, por no tener mayor cabida en ninguno de los otros dos mundos, el del capitalismo estadounidense o el del comunismo soviético.
La intensidad de las hostilidades entre Estados Unidos y la Unión Soviética fue escalando hasta que casi llegó a la confrontación atómica total, durante la crisis de los misiles de 1962. A consecuencia de esto, ambas potencias se abocaron a relaciones más cordiales, surgiendo así la Distensión. En la década de 1980, Estados Unidos se embarcó en una nueva carrera armamentista. En respuesta, la Unión Soviética buscó reformarse y abrirse en un proceso llamado Perestroika, el cual se salió de control, y llevó al desmantelamiento final de la Unión Soviética y del bloque comunista (1989-1991).
En este período ingresa también China al club de los poderosos, después de haber sido una potencia atrasada y feudal, en particular desde las reformas de Mao Tsé Tung en adelante (1949). A la vez, Europa deja sus tradicionales guerras intestinas y crean la Comunidad Económica Europea, que andando el tiempo, después del Tratado de Maastrich, se convierte en Unión Europea (1989).
[editar]
Exploración del espacio exterior
El desarrollo de la cohetería en la primera mitad del siglo XX, permitió por primera vez al ser humano enviar más allá de la atmósfera, naves y satélites robóticos primeros, y sondas tripuladas después, empezando así la astronáutica. La exploración del espacio se desenvolvió en el marco de la llamada carrera espacial entre la Unión Soviética y los Estados Unidos; después del derrumbe de la primera, la exploración se ha vuelto una empresa más bien de colaboración internacional entre varias potencias, como lo prueba que la antigua y soviética Estación Espacial MIR haya sido reemplazada por la Estación Espacial Internacional.
De este modo, en 1957 la Unión Soviética pone en órbita el Sputnik, el primer satélite artificial. Luego, en 1961, le sigue Yuri Gagarin, el primer cosmonauta. La primera mujer será Valentina Tereshkova, en 1963, y el primer caminante espacial será Alexei Leonov en 1965. En 1969, el Apolo XI corona con éxito el primer vuelo tripulado a la Luna. En 1977 empieza la misión Voyager, destinada a explorar el exterior del Sistema Solar. En 1983, por primera vez un artefacto humano, la sonda Pioneer 10, llega hasta la heliopausa, el confín más remoto del sistema solar, y abandona definitivamente éste. En 1990, entra en órbita el Telescopio Espacial Hubble, el primer telescopio ubicado más allá de la atmósfera, y pionero de varios otros satélites que captan ondas electromagnéticas del espacio para su estudio.
La exploración del espacio cambió en muchos aspectos a la Humanidad. La cantidad de información sobre el universo recolectada desde 1957 es muchas veces superior a la compilada en los cuarenta siglos precedentes. Asimismo, numerosas innovaciones científicas desarrolladas para el espacio exterior, encontraron después aplicación tecnológica en la Tierra. Pero lo más importante, crearon conciencia del aislamiento de la Tierra como un cuerpo celeste único en el universo, y la fragilidad de la vida sobre él, potenciando los movimientos ecologistas y conservacionistas.
La primera gran cultura con rasgos distintivos propios en Mesoamérica, fue la de los olmecas, que prosperó en la costa del Golfo de México entre 1200 a. C. y los albores de la Era Cristiana, aproximadamente, teniendo como centros sucesivos los asentamientos de San Lorenzo, La Venta y Tres Zapotes. Dos grandes núcleos culturales recibieron y prolongaron su legado: la cultura de los mayas, y la cultura de Teotihuacan y Monte Albán.
Los mayas prosperaron en la región que actualmente corresponde a Guatemanla, Belice, Honduras y los estados Mexicanos de Yucatán, Campeche, Chiapas, Quintana roo , al este del antiguo mundo olmeca. Se organizaron en la jungla, en torno a un modelo de asentamiento conocido como centro ceremonial. Nunca fueron un estado unido. En su defecto, cada centro ceremonial se constituyó como una teocracia militar. Los más fuertes fueron Tikal, Palenque, Copán y Uaxactún, entre otros. Estos asentamientos alcanzaron su apogeo en el llamado Período Maya Clásico, entre 300 y 900 d. C. aproximadamente, y fueron abandonados por razones aún no del todo aclaradas.
Hacia el oeste se formaron dos subnúcleos culturales relacionados. El Valle de México fue controlado, entre 250 y 750 d. C. aproximadamente, por Teotihuacan, ciudad que era una de las más pobladas de la Tierra en su minuto. La influencia cultural de Teotihuacan llegó, a través de las rutas comerciales, tan lejos como el actual sur de Estados Unidos, en donde florecieron asentamientos como Cahokia o Snaketown, incluso siglos después del hundimiento de la ciudad madre. En paralelo al Valle de México, en el Valle de Oaxaca, floreció Monte Albán, la gran ciudad de la cultura zapoteca.
Hacia el año 1000, el área mesoamericana fue sacudida por invasiones y cambios en el poder político. En el Valle de México, el declive de Teotihuacan fue acompañado por el ascenso de Tula, capital del Imperio Tolteca; cuando éstos a su vez fueron derrotados por los chichimecas, una facción suya emigró hacia el Yucatán, en donde se fusionaron con emigrantes de la cultura maya para consolidar el poder de ciudades como Chichén Itzá y Mayapán. Por su parte, en el Valle de Oaxaca, Monte Albán debió cederle su lugar a los recién llegados mixtecas. Durante el siglo XIV, el Valle de México vivió un período de relativa paz bajo el control de Azcapotzalco, pero cuando éste se desplomó en 1428, fue reemplazado por una nueva potencia: los tenochas de Tenochtitlán, creadores del Imperio azteca, la última gran potencia regional, antes de ser abatido por los invasores españoles en la guerra de 1519 a
[editar]

a Segunda Guerra Mundial fue el conflicto armado que estalló en 1939, entre las potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón) y los Aliados (Inglaterra, Francia y Unión Soviética). Este segundo bloque fue reforzado por Estados Unidos desde 1941.

Causa principal
La ambición de Adolf Hitler (Alemania), Benito Mussolini (Italia) e Hirohito (Japón) por el predominio económico y político del planeta, arrebatándoles sus colonias y semicolonias a las potencias aliadas.

Antecedentes inmediatos
En 1933, el dictador nazi Adolfo Hitler llegó al poder en Alemania y poco después empezó a violar el Tratado de Versalles de 1919. Reactivó su industria militar, reorganizó sus fuerzas armadas y se anexó Austria. Entre 1938 invadió Checoslovaquia. Mientras tanto Italia invadió y conquistó Albania.

Hechos principales de la Segunda Guerra Mundial

El 1 de setiembre de 1939 Alemania invadió Polonia, provocando así que Inglaterra y Francia le declaren la guerra. En los meses siguientes Alemania invadió Dinamarca, Noruega, Bélgica y Holanda. En junio de 1940 cayó París, la capital de Francia. En agosto del mismo año la aviación alemana bombardeó Londres sin misericordia, pero no lograron la rendición de Inglaterra.

Alentado por los avances alemanes, el dictador italiano Benito Mussolini envió tropas a invadir Grecia y Egipto, pero fueron derrotadas. Esto obligó a Hitler a enviar ayuda para controlar los Balcanes y el norte de África. Estas fuerzas fueron vencidas por los aliados en la Batalla de El Alameín (julio de 1942) y huyeron a Italia, donde también fueron derrotados.

En junio de 1941, Hitler ordenó la invasión a la Unión Soviética. Sus fuerzas avanzaron hacia Moscú, pero estando muy cerca tuvieron que retroceder por el contraataque ruso y la llegada del invierno. Finalmente fueron aplastados por los soviéticos en la gran Batalla de Stalingrado (junio de 1942 – febrero de 1943). Mientras tanto los nazis aplicaban una política de exterminio contra los judíos (Solución final) en crueles campos de concentración como el de Auschwitz (Polonia).

En el Océano Pacífico los japoneses realizaron el bombardeo de Pearl Harbor en diciembre de 1941, provocando el ingreso de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial. La ofensiva japonesa la llevó a conquistar China, el Sudeste Asiático y casi todas las islas del Pacífico. Pero a partir de la victoria estadounidense en el Batalla de Midway (junio de 1942) los japoneses empezaron a perder posiciones.

Rendición de Alemania y Japón
En junio de 1944 los aliados iniciaron una gran contraofensiva con el Desembarco de Normandía, obligando a los alemanes a replegarse hacia su país. En agosto fue liberada París y en febrero de 1945 todo Francia quedó libre de alemanes. Los aliados invadieron Alemania en marzo, pero los soviéticos llegaron primero a Berlín (25 de abril de 1945). Hitler se suicidó el 30 de abril. El 9 de mayo de 1945 el mariscal alemán Wilhelm Keitel firmó la rendición de su país en Berlín.

El 6 y 9 de agosto Estados Unidos arrojó bombas nucleares sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, lo que aceleró la rendición del emperador Hirohito el 2 de setiembre de 1945.

Consierando las atrocidades cometidas en la segunda guerra Mundial, por los países beligerantes y para evitarlas, se crearon organismos internacionales, con el fin de que el único ser creado por la Suprema Voluntad de Dios, a su imagen i semejanza, se pacificara. Mecanismos para la protección y la promoción de derechos humanos, co efecto vinculante frente a los Estados, sujetos a esta organización.
El sistema de Naciones Unidas para la promoción y la protección de derechos humanos esta compuesto de dos tipos principales de órgano: órganos creados en virtud de la carta de la ONU, incluyendo la Comisión de Derechos Humanos, y órganos creados en virtud de tratados internacionales de derechos humanos (órganos de tratados). La mayoría de estos órganos reciben la ayuda de la Secretaría de los Tratados y de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OACD.

Pero el accionar de este Organismo Internacional, ha sido csi imperceptible y la beloquisidad y beligerancia ha continuado y es así como enramos en la etapa de la Guerra Fría.
LA GUERRA FRIA.
Ahora el fantasma de la Guerra Fría sigue amenazado al Mudo, lo sigue atemorizando, como refiere Viky Pelaes “La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano”. -Voltaire

Nuevamente la rueda de la historia trae momentos peligrosos para la humanidad. Al igual como sucedió en el Imperio Romano, los Estados Unidos ha estado usando sus fuerzas militares para equilibrar su declive económico y su decaída capacidad de controlar los territorios considerados de interés de seguridad nacional.

Apenas empezó a repuntar la economía de Rusia, el gobierno de George W. Bush decidió rodear el país con un escudo de misiles y radares, además de la construcción de bases militares en todos los países pertenecientes al ex bloque socialista. Por supuesto, los rusos no se han quedado con los brazos cruzados, para preocupación del resto del mundo. El gobierno actual de los EE.UU., esta horroizado, ante el avance de los paises latinoamericanos, hacia nuevos horizontes socioeconómicos. Con excepción del Perú, todos ellos estan sintiendo la pegada de la despiada destrucción ecológica y de su medio ambiente. Los cambios climáticos, han sido pavorosos. El frio polar que se ha sentido en las serranias peruanas, está llevando a la reflexión a prios y extraños. Todo por favorecer a un sistema con mentalidad absolutamente colonizante, que quiere el petroleo y los minerales a cualquier precio; que no reflexiona, frente a esta amenaza mundial, tal vez definitivamente funestas y sin retorno

PASO A LA GUERRA CONTRA EL MIEDO. CONRA EL TERROR..
La guerra del miedo se inicia con las voladuras de las torres gemelas de Nueva york, fue una acción criminal inesperada la guerra del miedo
Con la detención de cuatro personas que planeaban ataques con bombas y misiles en Nueva York el miedo volvió a golpear a la puerta de los estadounidenses. Su utilización por parte de los grupos de poder no sólo no es nueva, sino que se ha tornado recurrente. Desde el 11 de septiembre el miedo justificó muertes, invasiones, guerras, detenciones arbitrarias, recortes a las libertades civiles y actitudes racistas y antirreligiosas. Los altavoces de la mentira y la manipulación nos obligan a superar el miedo para pensar con claridad.

LA GUERRA CONTRA EL HAMBRE Y QUIZAS LA ULTIMA.

Ahora el concepto de guerra, ha variado radicalmentem hasta la segunda guerra mundial EL ENEMIGO ESTABA AL FRENTE, se conocía y se sabía contra quien se peleaba, ahora no tiene fronteras, es el hambre el enemigo fundamental contra quien tiene que enfrentarse el hombre. Ese enemigo no se ve, pero se percibe trae como consecuencia la delincuencia y corrupción, laa drogadicción, la insensibilidad humana en sus tantas variadas formas, que puede estar frente a nosotros que poemos en cualquier momento víctimas de la criminalidad de un vecino ó pariente.ESE ENEMIGO OCULTO que actua solapada y cobardemente, y ahora surge la interrogante: Somos 7000 Millones de habitantes

El incremento de la población nos obliga a enfrentarnos a problemas complejos en el ámbito de la alimentación, los recursos energéticos, el medio ambiente o la política de migraciones. Un panorama para el que no tenemos precedentes normativos o institucionales. ¿Debemos limitar el crecimiento de la población o aprender a gestionar los recursos de manera más eficiente y sostenible? ¿Es un problema de cuántos o es un problema de cómo?
¿Tenemos planeta para tanta gente?
Gonzalo Fanjul. Autor del blog 3.500 Millones.
En algún momento de esta semana el planeta habrá alcanzado los 7.000 millones de habitantes. Mil millones más que hace doce años y el doble que a finales de los sesenta. El crecimiento acelerado de la población mundial dispara las alarmas malthusianas sobre el agotamiento de los recursos naturales y la brecha demográfica entre las diferentes regiones del mundo. ¿Podemos gestionar un planeta con tanta gente?
La idea de una población que podría superar los 9.000 millones de personas en 2050 plantea retos en ámbitos tan fundamentales como la producción agraria, el abastecimiento energético o la conformación de los mercados globales de trabajo. Cada uno de ellos está sujeto a un complejo equilibrio de necesidades y limitaciones físicas y políticas. En palabras de Alex Evans, director del programa de la Universidad de Nueva York sobre Globalización y Escasez: “La globalización ha mejorado los estándares de vida de millones de personas, pero la creciente escasez de recursos implica que [el sistema] corre el riesgo de ser víctima de su propio éxito”.
Pensemos, por ejemplo, en la alimentación. Aunque en este momento el número de personas que pasa hambre se acerca a los mil millones, los expertos coinciden en que el planeta todavía produce alimentos suficientes para abastecer a la población mundial. El futuro, sin embargo, sugiere un panorama más sombrío. De acuerdo con los datos de la FAO, las necesidades alimentarias de la población en 2050 podrían incrementarse en un 70% con respecto a las actuales, lo que supone un verdadero reto para un sistema productivo que ha empezado a tantear sus límites. La extensión de tierra disponible para la producción agraria tocó techo a principios de la pasada década, mientras que el crecimiento del rendimiento medio de los cultivos ha caído a la mitad desde 1960 como consecuencia del agotamiento de los recursos y los efectos del calentamiento global. En otras palabras, en el futuro estaremos obligados a producir más con menos, lo que ya ha convertido a muchas regiones pobres en el escenario de una competición internacional por el control de recursos estratégicos como la tierra o el agua. Tenemos que cambiar radicalmente los esquemas de vida y de ética, especialmente la concebida por los políticos, que se creen los dueños y Reyes del Mundo, dejando la mascara de la hipocresía a un lado. DE LOCONTRARIO LAS PROFESIAS DE LOS PAJAROS DE MALAGUERO SE CONVETIRAN EN REALIDAD Y LA ESPECIE HUMANA TAL COMO LA CONCEBIMOS SUFRIRA UN CAMBIO IMPREDECIBLE.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: