DESPENALIZAR EL CONSUMO DE LA COCA

.DESPENALIZAR EL CONSUMO DE LA COCA.
España apoya a Evo Morales para legalizar el cultivo de coca
Cuando el presidente de Bolivia, Evo Morales, sacó de su bolsillo una hoja de coca durante su discurso en Naciones Unidas en 2006, pocas delegaciones del resto de países presentes en aquella Asamblea General le tomaron en serio.
Posición sincera y sin tapujos hipócritas, del Presidente de Bolivia, hace muchos años desde cuando apareció la maldita cocaína, o sea la cristalización de la coca y convertirla en cocaína, que es un alcaloide estimulante, supresor de la problemática de la vida y del hambre, pera altamente adictiva y ese es el peligro, los gobernantes en lugar de estar gastando millonadas de dólares en las malditas guerras y en perfeccionar las máquinas de guerra para destruir a sus semejantes, debieron enfocar e problema con toda la sinceridad y humanidad posibles y despejados de los intereses bastardos del enriquecimiento ilícito con su tráfico y de la corrupción que genera, porque lo cierto es que este maldito tráfico ha socavado hasta lo más profundo de la organización de los Estados, de los Bancos, de los gobiernos, de las fortunas mal habidas y llenado las cárceles de los más débiles, de aquellas personas que no han podido pagar las coimas a la corrupción policial y judicial, penalizando con medidas severas el consumo y el tráfico de este estupefaciente, sin considerar que esta problemática, es más que todo es un problema de salud pública, entendido este término en su más amplio sentido, para comprender en él, no sólo los problemas de carácter estrictamente de carácter sanitario, sino también los que afectan al bienestar personal y familiar y las consecuencias de la drogadicción son terribles e inhumanas. Este problema debe ser abordado desde esta perspectiva por los Ministerios de Salud, de los estados y no saturando de seres humanos esos malditos centros de perversión y maldad que llamamos cárceles. La penalización que lo considero un método burdo y arcaico, no ha solucionado en lo absoluto el problema de la drogadicción, por el contrario lo ha agravado y ha aumentado su consumo en casi todo el Mundo. Tanto en España como en casi todos los países, según las estadísticas es la droga más consumida y eso nadie lo detendrá. EE.UU, es el mejor mercado para la venta de la cocaína. La coca como planta, es extraordinariamente medicinal, para muchas enfermedades, es una planta b endita, cuando no es tratada y convertida en cocaína que se convierte en droga maldita por su alto poder de adicción, La coca, cuyas hojas se cosechan cuatro veces al año, es un arbusto originario de América del Sur, donde los indígenas la cultivan desde tiempos inmemoriales, aunque en la actualidad se la cultiva también en otros países tropicales y subtropicales como Jamaica, Ceilán, Indonesia y Australia, pero existen calidades y la Peruana es la mejor y la más apetecida. Cuando Francisco Pizarro conquistó el imperio de los incas en 1533, constató que los indígenas masticaban las hojas secas de un arbusto a la que más tarde los científicos denominarían “Erythroxylon”. Los cronistas de la época dejaron constancia de que el uso de la coca, bajo el concepto de derecho divino, era exclusivo para los “principales” del Tawantinsuyo, quienes estaban convencidos de que la coca era un regalo de los dioses. En efecto, los incas prohibían el uso de la coca entre las castas inferiores de su imperio y la prescribían sólo en casos especiales. El Inca Garcilaso de la Vega, historiador y cronista peruano, ratificó en uno de sus escritos esta afirmación: “…la yerba llamada coca, que los indios comen, la cual entonces no era tan común como ahora, porque no la comía sino el Inca y sus parientes y algunos curacas (autoridades indígenas), a quienes el rey, por mucho favor y merced, enviaba algunos cestos de ellas por año.
. existen motivos prácticos para defender la legalización de la cocaína y de todas las drogas. Primero, la guerra contra las drogas es costosa e inefectiva. Cualquier persona puede conseguir cualquier droga, en cualquier país del mundo. Esto es una muestra de los pobres resultados de una guerra con altísimos costos económicos, sociales políticos y humanos
La despenalización de la coca y la cocaína acabaría totalmente con la corrupción y la violencia que la penalización genera. UNA PREGUNTA QUE QUEDA EN EL TINTERO: A QUIEN INTERESA LA PENALIZACION DE LA COCAINA, NO ES A LOS GRANDES TRAFICANTES, POR LA ELEVACION DE SU COSTO?. LOS EE.UU TENDRAN SUS RAZONES POLITICAS Y ECONOMICAS PARA OPONERSE A LA DESPENALIZACION, SIN EMBARGO ES EL MEJOR MERCADO PARA SU COMERCIO
El canciller David Choquehuanca concluirá hoy la gira que esta semana realizó por cinco países europeos con el objetivo de informar y lograr apoyo sobre la propuesta boliviana ante Naciones Unidas para despenalizar el masticado de hoja de coca. Mientras España y Francia decidieron respaldar la solicitud de enmienda, Estados Unidos formalizó su objeción.

4 comentarios to “DESPENALIZAR EL CONSUMO DE LA COCA”

  1. worsdinresistance Says:

    Re: DESPENALIZAR EL CONSUMO DE LA COCA.Opciones
    Editar respuestaEliminarMarcar como nuevoAgregar a mis favoritosAgregar a mis suscripcionesSuscribirse al “feed” RSS de este mensajeDestacarImprimirCompartirReportar al Moderador…el 02-16-2011 12:04 PM

    LA POLITICA DE LA SOLUCION AL PROBLEMA DE LA COCA, TODO UN GRAN FRACASO.

    Y seguimos con nuestro capricho, por complacer a los yanquis, ellos son los mas grandes consumidores. Sus jovenes quieren salir del infierno del trauma de la guerra, consumiendo cocaina y otros estupefacientes. El otro gran problema es del fantasma de la esocupaciòn. Una opiniòn de un esperto.

    No más guerra John M. Ackerman

    En solidaridad con Carmen Aristegui, voz de la libertad.

    MÉXICO,D.F., 15 de febrero.- Más que el hueco, amnésico y falaz anuncio de Felipe Calderón sobre el fin de la “guerra contra el narcotráfico”, hace falta ponerle fin a esta absurda estrategia en la práctica. Una guerra no tiene otro objetivo que aniquilar a las fuerzas “enemigas”, que en este caso son los cientos de miles de jóvenes sin oportunidades que hoy engrosan las filas de los cárteles de la droga.

    Es muy indicativo el lastimoso papel del vocero, Alejandro Poiré, quien inmediatamente después de cada matanza declara que ella ha sido un indicador más del “éxito” de la estrategia gubernamental. Pero lo verdaderamente grave es que, estrictamente hablando, el vocero tiene razón. Los 35 mil muertos en el sexenio no han sido “daños colaterales”, sino justamente el objetivo principal de una estrategia gubernamental que más pareciera ser de “limpieza juvenil” que de combate al narcotráfico. La insistencia con tanto ahínco en que 90% de los ejecutados supuestamente estaban “vinculados” al narcotráfico, precisamente cumple el propósito de convencer a la opinión pública de que merecían morir y de que la guerra es “justa” al final de cuentas.

    Las propuestas para una modificación táctica de la “lucha por la seguridad pública” son abundantes. En lugar de la fuerza bruta, se dice que habría que atacar financieramente a los cárteles, mejorar la investigación policiaca, reformar el sistema judicial, aumentar la participación ciudadana y combatir la corrupción gubernamental, entre otras acciones. Todas estas iniciativas son desde luego muy loables. Sin embargo, para que verdaderamente hubiera alguna posibilidad de que tengan éxito es necesario que se acompañen de una modificación general de la estrategia que engloba la acción gubernamental.

    Concretamente, habría que invertir las prioridades en materia de seguridad pública. Para empezar, se debe reducir la atención al transporte de estupefacientes hacia Estados Unidos ya que, estrictamente hablando, este delito no hace daño alguno a la población mexicana. Así como los políticos estadunidenses se niegan a regular la venta de armas de asalto porque no perciben el daño que ello genera en su propio país, México debería reducir al máximo la persecución del delito de trasiego de drogas. Esta decisión inmediatamente liberaría cuantiosos recursos que podrían ser utilizados para combatir los delitos más dañinos para la sociedad mexicana, como el secuestro, el homicidio, la trata de personas y la corrupción gubernamental.

    Los mexicanos simplemente tendrían que rehusarse a pelear una guerra que corresponde a los estadunidenses. En lugar de sacrificar a la juventud mexicana para evitar que la droga llegue a los consumidores estadunidenses, habría que proteger e invertir en nuestras nuevas generaciones. Esto es, me parece, la propuesta central de la válida y urgente campaña de “No + sangre”.

    Es cierto que formalmente, en un sistema “inquisitivo” de derecho penal como el nuestro, los ministerios públicos y policías tienen la obligación de perseguir todos los delitos, sin distingo. Sin embargo, ya hemos iniciado el tránsito hacia un sistema “acusatorio” donde la prosecutory discretion (discrecionalidad persecutoria) forma una de sus columnas vertebrales. Asimismo, grandes penalistas, como Mirjan Damaska, han documentado cómo aun en sistemas inquisitivos también existe un amplio margen de discrecionalidad para la persecución de delitos. La sorprendente inacción de la PGR en el caso del secuestro de Diego Fernández de Cevallos es sólo el ejemplo más evidente.

    Más que obedecer los dictados del gobierno de Estados Unidos, el gobierno mexicano tendría que seguir el modelo del vecino del norte. Las autoridades estadunidenses no hacen mayor cosa para combatir el tránsito de droga dentro de su propio territorio. No hay retenes militares, ni decomisos importantes, ni necesidad de pelear por los “territorios”. La droga fluye libremente en el país vecino, y los ocasionales operativos que tienen lugar casi nunca derraman sangre o generan “bajas colaterales” expresadas en muertes de niños inocentes. Asimismo, el consumo de mariguana, fuente de 50% a 75% de las ganancias de los cárteles mexicanos, es legal en una docena de estados de EU.

    Resultan por ello hipócritas y engañosas las declaraciones de Janet Napolitano, quien ha amenazado con “aplastar” a los cárteles mexicanos si trasladan “su violencia” al otro lado de la frontera. La violencia y el descontrol en México son el resultado directo de la errada estrategia impuesta por Washington. En Estados Unidos existe relativa paz, no porque los narcotraficantes teman la respuesta del gobierno, sino por todo lo contrario. En EU no se derrama sangre porque las autoridades son sumamente permisivas con el tránsito y el consumo de drogas. También llama la atención que en su reciente comparecencia ante el Congreso, Napolitano hablara explícitamente de la “estrecha colaboración” de su país con Calderón en la “guerra” contra los narcotraficantes.

    Por otro lado, también resulta muy arriesgada la propuesta del destacado experto Edgardo Buscaglia en el sentido de incluir a los cárteles mexicanos en la lista de organizaciones “terroristas” de las Naciones Unidas. Si bien ello podría tener el efecto práctico de un rápido aumento en la colaboración internacional para controlar las finanzas de estos grupos, la reclasificación propuesta también fungiría como la coartada perfecta para consolidar y aumentar la fallida estrategia de “guerra” contra el narcotráfico en México. Asimismo, se abriría la puerta de par en par para una eventual utilización de tropas estadunidenses en territorio mexicano, tal y como lo sugirió la semana pasada el subsecretario de Defensa estadunidense, Joseph Westphal.

    Si Calderón realmente busca emprender una “lucha por la seguridad pública” y no una “guerra”, tendría que dar prioridad a la construcción de la paz social y el estado de derecho. Desde luego, no sería adecuado “pactar” con los narcotraficantes, y mucho menos ceder la plaza a los criminales, pero sí priorizar la protección de nuestros ciudadanos. Es hora de dejar de ser carne de cañón en una guerra impuesta a México desde Washington, y en la que hemos derramado ya mucha sangre inocente, que amenaza con destruir por completo el tejido social y corroer aún más nuestras instituciones
    ….

  2. worsdinresistance Says:

    LA VERDAD DE LA MILANESA,

    La verdad de la milanesa es que en la solución del problema del narcotráfico, los candidatos presidenciales Keiko Fujimori (Fuerza 2011) y Pedro Pablo Kuczynski (Alianza por el Gran Cambio), incluso FELIPILLO PACHARACUTEC, no proponen nada concreto en materia de la lucha contra el narcotráfico y su solución, en sus planes de gobiernos, por que están en la vía pública. Ya por que hay una alianza diabolica con los narcotraficantes y otra por que hay bastantes partidarios metidos, por ambición en esta maldita vaina.

    Otra es la corriente Europea, como España que apoya a Evo Morales para legalizar el cultivo de coca, y con un control severo en contra de aquelllos que la comercian ilegalmente y acumulan criminalmente fortunas incalculables, mediatizando y anulando el desarrollo de aquellos que quieren surgir dentro del marco de la ley.

    Cuando el presidente de Bolivia, Evo Morales, sacó de su bolsillo una hoja de coca durante su discurso en Naciones Unidas en 2006, pocas delegaciones del resto de paíseía publicas presentes en aquella Asamblea General le tomaron en serio.
    Posición sincera y sin tapujos hipócritas, del Presidente de Bolivia, hace muchos años desde cuando apareció la maldita cocaína, o sea la cristalización de la coca y convertirla en cocaína, que es un alcaloide estimulante, supresor de la problemática de la vida y del hambre, pera altamente adictiva y ese es el peligro, los gobernantes en lugar de estar gastando millonadas de dólares en las malditas guerras y en perfeccionar las máquinas de guerra para destruir a sus semejantes, debieron enfocar e problema con toda la sinceridad y humanidad posibles y despejados de los intereses bastardos del enriquecimiento ilícito con su tráfico y de la corrupción que genera, porque lo cierto es que este maldito tráfico ha socavado hasta lo más profundo de la organización de los Estados, de los Bancos, de los gobiernos, de las fortunas mal habidas y llenado las cárceles de los más débiles, de aquellas personas que no han podido pagar las coimas a la corrupción policial y judicial, penalizando con medidas severas el consumo y el tráfico de este estupefaciente, sin considerar que esta problemática, es más que todo es un problema de salud pública, entendido este término en su más amplio sentido, para comprender en él, no sólo los problemas de carácter estrictamente de carácter sanitario, sino también los que afectan al bienestar personal y familiar y las consecuencias de la drogadicción son terribles e inhumanas. Este problema debe ser abordado desde esta perspectiva por los Ministerios de Salud, de los estados y no saturando de seres humanos esos malditos centros de perversión y maldad que llamamos cárceles. La penalización que lo considero un método burdo y arcaico, no ha solucionado en lo absoluto el problema de la drogadicción, por el contrario lo ha agravado y ha aumentado su consumo en casi todo el Mundo. Tanto en España como en casi todos los países, según las estadísticas es la droga más consumida y eso nadie lo detendrá. EE.UU, es el mejor mercado para la venta de la cocaína. La coca como planta, es extraordinariamente medicinal, para muchas enfermedades, es una planta b endita, cuando no es tratada y convertida en cocaína que se convierte en droga maldita por su alto poder de adicción, La coca, cuyas hojas se cosechan cuatro veces al año, es un arbusto originario de América del Sur, donde los indígenas la cultivan desde tiempos inmemoriales, aunque en la actualidad se la cultiva también en otros países tropicales y subtropicales como Jamaica, Ceilán, Indonesia y Australia, pero existen calidades y la Peruana es la mejor y la más apetecida. Cuando Francisco Pizarro conquistó el imperio de los incas en 1533, constató que los indígenas masticaban las hojas secas de un arbusto a la que más tarde los científicos denominarían “Erythroxylon”. Hay que sincerar el problema, despolitizarlo y enfocarlo desde un punto neuralgico de SALUD PUBLICA

  3. worsdinresistance Says:

    A QUITARSE LA MASCARA.

    La politica antitráfico, seguirsa de tumbo, en tumbo, de fracaso tras fracaso. el narcotráfico, ahora enquistado hasta las mas altas esferas gubernamentales del mundo, nos llevaran yrremediablementa a una mexicanisacion de las naciones latinoamericanas como lo que está sucedienco en Colombia.
    crímenes nunca vistos, que vienen sucediendo en estos Países y otros países Latinoamericanos, quienes son los culpables?. Todos, en mayor y menor grado. Pero en esta era calificada como del miedo, hacemos gala de una hipocresía nociva y generalizada y escondemos la cabeza como el avestruz, para enfrentar el problema con sinceridad y responsabilidad del caso.
    Los Jueces y la policía, lo unico que hacen, es buscar culpables y si no tienen para el soborno´, los recluyen en las masmamorras del infierno., estos pobres jovenes, que no tienen otro escape, que el consumo de la coca, drogarse como animales para escapar de la realidad de ,los horrores de la guerra que han sufrido y no encuentran trabajo, como ese soldado loco miserable que ha matado a diecisiete personas, cilviles, dentro de ellos, niños, mujeres embarazadas, ancianos. El militar, estadounidense, drogado, abrió fuegoí contra estos inocentes, tras abandonar por causas desconocidas, su cuatel en el distrito de PanjwaI. las condolencias de la misión de la OTAN, de nada serviran mitigar el dolor inenarrable de los familiares de las victimas ni el lodazal y encarchamiento del presstigio de esta famosa fuerza de pacificación, ironicamente así llamada de los EE.UU. que se orinan en los cadáveres de los derrotados y que de esta forma tan ignominiosa quieren conseguir su democracia. Pero nada que hacer, son los mas poderosos, y los demásno pertenecen a la especie humana. VERGUENZA DE VERGUENZAS.
    Casi dos terceras partes de los jóvens EXCEDENTES O LICENCIADOS DE LA FAMOS GUERRA DEE IRACK, se encuentran desocupados ganan menos de tres salarios mínimo. Una cuarta parte de los jóvenes labora en la informalidad. Entre quienes se desempeñan como asalariados dentro del sector formal menos de la mitad cuenta con contrato escrito. Sólo el 14 por ciento de quienes trabajan en el sector formal tiene vacaciones pagadas, aguinaldo y reparto de utilidades. El 92 por ciento no se encuentra sindicalizado Y PARA MAL DE LOS MALES LOS EE.UU ES EL PRIMER CONSUMIDOR DE LA DROGA, GENERADORA DE ESTE APOCALIPSIS QUE ATRAVI EZAN LOS PAISES LATINOAMERICANOS.

  4. worsdinresistance Says:

    LEGALIZACION DEL CONSUMO Y TRÁFICO DE DROGAS
    En materia de drogas, hay quienes dudan sobre legalizar el consumo y hasta el tráfico de estos productos. El juez Garzón que se hizo famoso por detener a varios agentes de la Unidad Central de Investigación Fiscal Antidroga que habían entregado droga a confidentes, ahora es él el que dice entregaría droga gratis a los toxicómanos, y a la venta a cualquiera, si la sociedad lo demanda. La eurocomisaria de Consumo Enma Bonino también tiene una posición ambigua, y decía un día que :”Las drogas son productos esencialmente agrícolas que, en un mercado libre, serían mucho menos caros”.

    La prohibición de las drogas ha tenido consecuencias desastrosas muy similares a la que sufrió el alcohol en los años veinte en Estados Unidos. Sin embargo, en vez de reconocer el fracaso de dicha política, la mayoría de los gobiernos alrededor del mundo se han empeñado en gastar más recursos y atentar más contra las libertades de sus ciudadanos en un esfuerzo inútil por detener el comercio ilegal de narcóticos. Legalizar las drogas eliminaría o mitigaría significativamente las terribles consecuencias que enfrentamos bajo el actual enfoque prohibicionista:

    1. La legalización pondría fin a la parte exageradamente lucrativa del negocio del narcotráfico, al traer a la superficie el mercado negro existente. Y con la desaparición de la clandestinidad del narcotráfico disminuye dramáticamente la problemática social ligada a dicha actividad.
    2. La legalización reduciría dramáticamente el precio de las drogas, al acabar con los altísimos costos de producción e intermediación que implica la prohibición. .
    3. Legalizar las drogas haría que la fabricación de dichas sustancias se encuentre dentro del alcance de las regulaciones propias de un mercado legal. Bajo la prohibición, no existen controles de calidad ni venta de dosis estandarizadas.
    4. El narcotráfico ha extendido sus tentáculos en la vida política de los países. Importantes figuras políticas a lo largo de Latinoamérica han sido ligadas con personalidades y dineros relacionados con el tráfico de drogas.
    5. Los gobiernos dejarían de malgastar miles de millones de dólares en el combate de las drogas, recursos que serían destinados a combatir a los verdaderos criminales: los que le violan los derechos a los demás (asesinos, estafadores, violadores, ladrones, grupos terroristas)..
    6. Con la legalización se acaba el pretexto del Estado de socavar nuestras libertades con el fin de llevar a cabo esta guerra contra las drogas. Intervenciones telefónicas, allanamientos, registro de expedientes, censura y control de armas son actos que atentan contra nuestra libertad y autonomía como individuos. Con la actividad se ven perjudicadas o incluso pierden la vida debido a las “externalidades” de la guerra contra las drogas: violencia urbana, abusos policiales, confiscación de propiedades, allanamientos equivocados, entre muchos otros.
    7. La legalización conducirá a que la sociedad aprenda a convivir con las drogas, tal y como lo ha hecho con otras sustancias como el alcohol y el tabaco.
    8. Legalizar las drogas desactivará la bomba de tiempo en la que se ha convertido Latinoamérica, especialmente países como Ecuador, Bolivia y Colombia.
    9. En una sociedad en donde las drogas son legales, el número de víctimas inocentes producto del consumo y la venta de estupefacientes se vería reducido substancialmente.
    10. La legalización conducirá a que la sociedad aprenda a convivir con las drogas, tal y como lo ha hecho con otras sustancias como el alcohol y el tabaco. El proceso de aprendizaje social es sumamente valioso para poder disminuir e internalizar los efectos negativos que se derivan del consumo y abuso de ciertas sustancias

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